jueves, 17 de julio de 2014

La tragedia del submarino Kursk.



       KURSK. Ese es el nombre para tres denominaciones. La primera, una ciudad. La segunda una batalla y la tercera un submarino. En cuanto a la primera acepción, señalar que se trata de una ciudad rusa, en cuanto a la segunda, decir que fue una batalla, la Batalla de Kursk. Una batalla decisiva en la cual se midieron dos monstruos, de un lado Stalin y de otro Hitler en el combate más encarnizado de tanques de la Historia de la Humanidad. Más de 5000 carros de combate se dieron cita en la Batalla de Kusk. En la que para mí fue la batalla más surrealista de esa guerra. Donde se dieron casos de cuatro T-34 rusos estrellarse contra un Tiger alemán para ver si así lo doblegaban. Y definitivamente, un submarino. Así las cosas ambas acepciones tanto la de la ciudad como la de la batalla hacen una sola: El submarino Kursk. El submarino Kursk y su amargo fenecer. Poco a poco, hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo, Vladimir Putin vendió muy cara la vida de su tripulación a la opinión pública. Y es que este dirigente con ínfulas de Zar de todas las Rusias fue una vez más un irresponsable. Un irresponsable que recordó en no poco a aquellos dirigentes de tiempos pretéritos y que dejaron la URSS completamente diezmada. Vamos pues con la historia de un disparate, el hundimiento del Kursk:

        Corría el año 1995 cuando un sacerdote ortodoxo bautizaría a la para mí arma más letal que haya creado el ser humano. El arma sería un submarino, digno heredero de la carrera bélica de la Guerra Fría. Señalar que a pesar de las distintas contiendas, la Guerra Fría se desarrolló basicamente debajo del mar. En el marco de una serie de operaciones, juegos de triles, amenazas y órdagos entre Occidente de un lado y la URSS de otro.

      Como antecedentes del Kursk reseñar que para mí fue el arma más letal construida jamás por el ser humano. Medía más de un estadio de futbol (152 metros), 20 metros de ancho, con una altura de más de 8 pisos, un peso de 18.000 toneladas, su imagen era completamente imponente y un precio de 1000 millones de euros. Así las cosas dejaba en ridículo a cualquier submarino norteamericano. Fabricado en Titanio era capaz de sumergirse más de 1000 metros. Su armamento era capaz de destruir un país como España en su totalidad por varias veces. Portaba  nada más y nada menos que 24 ojivas nucleares. Cada ojiva tenía una capacidad de destrucción 40 veces superior a la bomba de Hiroshima. Os imaginais?????. Increíble. Un país como España, Francia, Alemania o el Reino Unido borrados del mapa en un segundo.

       Pero..... y ahora viene lo mejor, su potencia letal se basaba en un torpedo de ciencia ficción. Se llamaba Shkval y creaba un sistema de supercavitación capaz de impulsar al torpedo por el agua a una velocidad de más de 500 kilómetros por hora. Me explico, el torpedo era soltado y en su singladura bajo el mar creaba una bolsa de oxígeno a su alrededor que impedía la fricción con el agua. De esta guisa y sin munición el torpedo era capaz de atravesar el casco de un portaaviones como la mantequilla. Con munición todo un desastre. A los norteamericanos les llegó el informe del torpedo y... ni siquiera se lo creyeron. Pero... vaya si se lo creyeron después. Entre otros artilugios y gadgets de alta tecnología portaba un sonar capaz de escuchar comer a un camarón. No, no miento. También poseía camarote propio para el Almirante, piscina y un pequeño solarium.


       Agosto de 2000, mar de Barents y escoltado con 20 navíos y el portaaviones Pedro El Grande se encuentra de maniobras cuando el Kursk desaparece por completo. Señalar que una de sus misiones era la de enseñar a unos almirantes chinos una demostración de sus potentes torpedos Shkval. Al igual que el capitán Smith, aquel que perdió la vida en su última singladura en el Titanic, el Almirante del Kursk también se iba a jubilar en ese su último viaje.

       La versión oficial del desatre, un torpedo averiado viejísimo que llevaban a bordo. Del cual fugó peróxido de Hidrógeno y explotó en mitad de la singladura llevando al Kursk a pique a tan solo 100 metros. Señalar que si el Kursk se hubiese puesto de pie en el lugar de su hundimiento la proa o la popa emergerían más de 50 metros, por lo que el rescate de los 23 marineros no afectados por la supuesta deflagración hubiese sido un juego de niños, pero no fue así. Comparativamente hablando, el Kursk puesto de pie sobresaldría lo mismo que una cucharilla en una taza de café. Con estos mimbres, el Almirante no reflotó el barco soltando el lastre de emergencia y ni mucho menos lanzó la boya que poseen los submarinos en caso de hundimiento para su localización, la cual va atada a un extenso cable. Según dicen fuentes oficiales y oficiosas la boya estaba desactivada en todos los submarinos de la armada rusa para en caso de hundimiento no ser encontrado el barco por los enemigos. También aseguran que no portaba armas nucleares para evitar problemas, cosa también completamente increíble ya que en caso de conflagración mundial esas armas son de uso inmediato, aunque señalar que el Kursk tenía 9 submarinos gemelos más. Ahí es nada.

       La versión que no dio el Kremlin y que es la oficiosa dice que en torno al Kursk había dos submarinos americanos. El USS Toledo y el USS Memphis de maniobras, y observando al Kursk muy de cerca, el Toledo. Su misión era la de comprobar como a los chinos se les hacía una demostración de los torpedos. Así las cosas el Toledo navegaba muy cerca del Kursk seguido de lejos por el Memphis. Toledo y Kursk colisionan y este último abre sus troneras de torpedos. Percatándose de la jugada el Memphis el cual siendo más rápido dispara un proyectil Mark-48 al Kursk y lo derriba en el acto estallando a su vez los torpedos de proa. Como podéis observar, la guerra submarina es lo más parecido a un duelo del oeste. Gana el más rápido y el que tiene más puntería y no el que lleva un Winchester último modelo. Es así, no os engañéis.

      El Toledo, tocado y huido por la colisión es atracado en Noruega para ser reparado y es avistado saliendo en los periódicos.

      Pero.... independientemente de una versión u otra que fue lo que pasó con la tripulación del Kursk???. Llevando a bordo unos 118 marineros 23 salvaron la vida trasladándose al compartimento de popa. A oscuras y sin apenas oxígeno la muerte de estos infelices sería agónica no exenta de la incompetencia de Vladimir Putin, el cual sitaba de vacaciones en el Mar Negro. Habían transcurrido tres días y el jefe de la CIA aparece en Rusia mientras que Vladimir Putin desoye todo intento de ayuda por parte de dos empresas, una inglesa otra Noruega. Norman Pioneer se llamaba la primera, Seeway Eagle la segunda. Ambas especializadas en rescates submarinos.

       Los marineros del Kursk, conscientes de que no van a ser rescatados intentan comunicarse con el exterior y dar su localización mediante golpes en el casco a la par que empiezan a escribir cartas a oscuras en lo que constituiría su agonía y una dramática elegía. Pero... no queda ahí la cosa. Pravda soborna a un oficial ruso y este da los nombres de la tripulación los cuales publica. Señalar que la confusión era total entre los familiares de las víctimas ya que no sabían a ciencia cierta de si sus esposos, novios, padres o maridos estaban a bordo del malogrado Kursk. Así las cosas ahora ya lo saben y la opinión pública empieza a presionar al cabo de una semana a Putin para que acceda al rescate de los marineros, los cuales y a estas alturas el muy ladino por no decir otra cosa sabía que estaban muertos. La razón: Muy sencilla, planos del Kursk y claves secretas las cuales irían a parar a Occidente desventrando por completo todo el aparataje militar submarino de Rusia. La empresa noruega o inglesa no recuerdo muy bien abrió la escotilla de emergencia en tan solo media hora, cuando Rusia afirmaba que esa escotilla iba a ser imposible abrirla debido a corrientes submarinas, mal tiempo y excusas de mal pagador. Todo un disparate por parte de Vladimir Putin y el Kremlin por analogía. A estas alturas estaban todos muertos y la empresa europea se retira del proyecto con las manos vacías.

      Con estos mimbres, Vladimir Putin es completamente acosado y la Marina Rusa accede a conceder una entrevista con los afectados. Como podeis imaginar, les dijeron de todo menos bonitos. La madre de uno de los marineros fallecidos montó en cólera presa de un ataque de histeria en mitad de la entrevista tildando a la Marina y al gobierno de inoperantes, irresponsables, asesinos y demagogos. Esto..... no se daba en la época stalinista. Uno desaparecía sin saber porqué y sin dar explicaciones siempre fagocitado por la nomenklatura. Una médico tuvo que administrarle un sedante en vena, la retiraron y disolvieron la entrevista. Putin ha perdido de esta guisa un 10 por ciento de su intachable popularidad y por si no fuera poco un antiguo oligarca ruso llamado Boris Berezovsky el cual había amasado la mayor fortuna de Rusia a raíz del desventramiento de Gorbachov ofrece un millón de euros a las víctimas con tal de dejar en ridículo a Vladimir Putin. Berezovsky y por circunstancias que no vienen al caso aparecería colgado en su casa de Londres en el año 2013. Su mentor Boris Yeltsin no estaba ya para evitarlo.

         Vladimir Putin y ya haciendo un ridículo inimaginable pone cartas en el asunto. "Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eras" como rezaba aquel título de una obra de Miguel Hernández. Putin comienza a pagar los salarios atrasados a las víctimas y que acarreaban desde 1996 e indemniza con 20.000 euros a los familiares. Por si no fuera poco las víctimas demandan al estado y así las cosas Putin se ve obligado a reflotar el barco.

       Así se lograron recuperar tres cartas las cuales han pasado junto con el resto de los documentos a donde siempre: a los archivos secretos. Así se recuperaron los cadáveres y así se hizo aún más el ridículo cuando para sorpresa de la Marina Rusa aparece en el casco un agujero circular perfecto, el cual delata en no poco la presencia del impacto de un torpedo. Como podéis apreciar en la fotografía el agujero es perfecto en su penetración y el torpedo siempre estalla dentro del submarino, nunca lo hace en el exterior. Así las cosas entró, estalló y bajo esta teoría reventó al submarino.

      Por si no fuera poco, Bill Clinton acudió de inmediato a entrevistarse con Putin y a dar una rueda de prensa. Rueda de prensa para descartar un posible ataque nortemaricano al Kursk y a raíz de esta entrevista Rusia obtiene un crédito de 100.000.000 de euros a la par que a EEUU le otorgan un permiso para instalar bases en territorios por así llamarlos controlados por Rusia. Que raro.......

      En mi humilde opinión la Guerra Fría está acabada. Ya no existe, pero no es menos cierto que así como la Transición Española la doy por finiquitada con las Olimpiadas de Barcelona, la Guerra Fría la doy por zanjada con el hundimiento del Kursk. Cierto es que los rusos siempre han sido unos manazas y la teoría de una expolosión de un torpedo antiguo debido a una negligencia es una teoría para nada descartable. Pero no es menos cierto que debajo del agua nadie sabe lo que pasa y menos con los testigos presenciales muertos y olvidados por Vladimir Putin. Y es que queridos amigos, los muertos no hablan y máxime en una Rusia firme heredera del stalinismo. Así las cosas no he expuesto pocos argumentos fehacientes para sí pensar que fue un ataque deliberado norteamericano, en resumidas cuentas, un disparate de esos que ante la duda, rumor e incompetencia en no poco hacen desencadenar un ataque nuclear de proporciones bíblicas como ya estuvo a punto de ocurrir en la crisis de los misiles en Cuba. Las armas nucleares siempre son el órdago, la última carta, la última estación y os recuerdo que ya se han utilizado contra civiles en Hiroshima y Nagasaki en una demostración de fuerza, en parte porque Stalin miraba con buenos ojos una invasión de Japón. Vista la demostración de poder de EEUU con sus bombas nucleares a Stalin se le quitaron las ganas de invadir Japón. Eso sí, en tres años tenía sus bombas atómicas. El KGB hizo muy bien su trabajo robando los planos. En otro orden de asuntos en esos tres años a EEUU le hubiese sobrado tiempo como para borrar a la Unión Soviética del mapa pero no quiso.

       Negligencia o no, ataque norteamericano o no..... Vladimir Putin no movió un dedo para salvar a esos infelices atrapados en el Kursk. Selló una muerte casi segura bajo cualquier concepto pero el rechazar la ayuda occidental como una de sus prioridades pesará en su conciencia durante toda la vida al nuevo Zar de todas las Rusias, Vladimir Putin.