sábado, 28 de febrero de 2015

Chernobil.




          Sin duda alguna, el accidente más grave no natural de la Humanidad. Y es que queridos amigos, la Unión Soviética agonizaba por momentos en un totum revolutum de insidias, injusticias y decaimiento tanto organizativo, moral como económico. Fue el cierre definitivo de una época la cual mejor ni recordar para aquella superpotencia con pies de barro. Aquella potencia la cual supo colocar al hombre en el espacio partiendo de como base una sociedad rayana lo feudal tendría su canto de cisne y descrédito definitivo en el accidente nuclear de Chernóbil y como testigo de excepción y vergüenza para el régimen soviético, el mundo entero. A día de hoy todavía no hay nada claro de lo que en realidad ocurrió. Ni más ni menos 110 teorías rayanas la incompetencia más supina dan fe de ello pero el reactor número cuatro de la central nuclear más potente del mundo por causas que se intuyen pero desconocen saltó por los aires a la 1 y 23 minutos 58 segundos de un 26 de Abril de 1986. Fue la más viva representación del averno sobre la tierra en una potencia de destrucción que superaría en 500 veces la bomba atómica de Hiroshima y que amenazaba con borrar por completo Europa de la faz de la Tierra.

        Así las cosas, hablaremos del accidente y su hipótesis más plausible, de una ciudad fantasma llamada Pripyat en el corazón de Ucrania, de unos héroes: los liquidadores, de unos bomberos y unos submarinistas, del comportamiento de la radioactividad, de un parque de atracciones sin niños... y de muchas cosas más. Acompañadme pues a las mismísimas entrañas del infierno. Acompañadme a Chernóbil.

      En agosto de 1986, en un informe enviado a la Agencia Internacional de Energía Atómica, se explicaban las causas del accidente en la planta de Chernóbil. Este reveló que el equipo que operaba en la central el sábado 26 de abril de 1986 se propuso realizar una prueba con la intención de aumentar la seguridad del reactor. Para ello deberían averiguar durante cuánto tiempo continuaría generando energía eléctrica la turbina de vapor después de la pérdida de suministro de energía eléctrica principal del reactor.9 En caso de un corte, las bombas refrigerantes de emergencia requerían de un mínimo de potencia para ponerse en marcha —para rellenar el hueco de entre 45 y 60 segundos hasta que arrancaran los generadores diésel— y los técnicos de la planta desconocían si, una vez cortada la afluencia de vapor, la inercia de la turbina podía mantener las bombas funcionando durante ese lapso.

      Con estos mimbres, ni un solo de los futuribles que habían augurado cada uno de los tres ingenieros jefe que comportaba el equipo de seguridad de la planta de Chernóbil resultó ser el correcto. El reactor número 4 de la central poseía 14 metros de diámetro por siete de altura y albergaba la nada desdeñable cantidad de 200 toneladas de Dióxido de Uranio el cual empezó a sobrecalentarse hasta límites insospechados. Rápidamente los ingenieros ordenaron bajar la barras de grafito que atenúan en parte la reacción en cadena pero el sistema electrónico, un sistema digno de la cochambre más indecente de los medios de la URSS hizo que debido al sobrecalentamiento el sistema fallara. Acto seguido se procedió a la inmersión manual de las barras pero estas se encontraban completamente dobladas y solo lograron introducirlas dos metros y medio, resultando completamente insuficiente para evitar la que se venía encima. Fue así como la central voló literalmente por los aires.

 
  Yodo 131, Cesio 137, Estroncio 90, Xenon 133 y Plutonio 239 son los 5 jinetes del Apocalípsis en forma de vertido que saldrían directamente a la superficie tal que en una plaga bíblica de proporciones sobrenaturales. 

    Yodo 131, altamente radioactivo se deposita en la glándula tiroides, por eso amigos míos en Fukushima la población japonesa tomaba Yodo ordinario para que la tiroides se rellenara del mismo sin acaparar el nocivo. Tiempo de permanencia 8 días.

    Cesio 137, letal arrasa todo aquello que toca. Tiempo de actividad: 30 años.

     Estroncio 90, completamente nefasto. Se camufla en el organismo bajo las propiedades del Calcio y es completamente asimilado por nuestro cuerpo. Altamente radioactivo se deposita en los huesos y médula espinal y es causa de muerte inminente. Tiempo de actividad: 90 años.

       Xenon 133. Tiempo de actividad: 600 años.

      Y..... definitivamente Plutonio 239, máximo responsable de la contaminación nuclear ya que lo es muy a la larga. Tiempo de actividad: más de 25.000 años.

           Todos estos isótopos radioactivos fueron lanzados a la atmósfera en una catástrofe de proporciones bíblicas desde la central Vladimir Illich Lenin a 18 kilómetros de Chernóbil la actual Ucrania. 

           En cuestión de minutos se activó el protocolo antiincendios. Tal era la situación que se registraron radiaciones de más de 20.000 Roentgens por hora, cuando en realidad la dosis letal son 100 para el mismo espectro de tiempo. Como un nefasto sol de medianoche los habitantes de Pripyat la ciudad más próxima al reactor 4 de la estación contemplaron horrorizados como se hacía de día en mitad de la noche y como una inmensa nube radioactiva de más de 6 kilómetros de altura invadiría toda la zona y el globo terráqueo dando la vuelta al mismo tres veces.

            Pripyat, una próspera ciudad de unos 60.000 habitantes sería desalojada en menos de tres horas, 36 más tarde del accidente. Los militares del ejército soviético aparecieron como por ensalmo en miles de camiones, autobuses y todo tipo de artefacto mecanizado con máscaras antigas en sus caras. Su misión desalojar cuantos más ciudadanos de Pripyat mejor.  No pocos ancianos ofrecieron resistencia al desalojo y es que un pueblo traicionado una y otra vez, al final se vuelve díscolo y desobediente.
Muchos de ellos recordaban con horror esas purgas de la Segunda Guerra Mundial o la época de la Gran Hambruna en la cual el camarada Stalin dejó morir de inanición a 6.000.000 de ucranianos hombres, mujeres y niños para mayor gloria del socialismo. En otro orden de asuntos tenían también como misión exterminar todo animal que se cruzara a su paso. Al fin y a la postre los animales no conocen de radiaciones ni de fronteras y estaban altamente contaminados. Solo quizá y de esta manera se les iba a librar de una más que agónica y segura muerte. Posiblemente los habitantes de Pripyat tuvieron suerte, mucha suerte. Mihail Gorbachov estaba en el poder con su Perestroika y procedió al desalojo. En otros tiempos ni se les hubiese avisado. Eso sí, a los niños, los más indefensos ante la radioactividad se les atiborró de pastillas de Yodo.

         
     Platos intactos en las casas con sus alimentos dentro, pizarras con la última lección de matemáticas del día, muñecas en sus sillas de juguete, todo tipo de enseres domésticos serían abandonados a su suerte dándoles una vitola fantasmagórica de aquí a 25.000 años. Para siempre. 
   Un recién construido parque de atracciones a punto de estrenar fue el más fiel reflejo de que jamás las risas de esos desarraigados niños ucranianos, jamás se escucharán en sus autos de choque ni en sus caballitos de madera. Y es que una maldita palabra, la palabra "Chernóbil" etimológicamente en el libro del Apocalípsis de San Juán viene a significar "hierba negra" o lo que es lo mismo "Ajenjo".

          Por añadidura la radioactividad no se ve, no se huele y no se escucha. Tras una serie de minutos a su exposición se saborea, y es que las papilas gustativas reciben un sobreestímulo de gusto metálico. En otro orden de asuntos la susceptibilidad del individuo a su ataque es básica. Creedme que todavía hay gente que vive alrededor de la zona y no ha muerto. Quisieron con ello no desarraigarse y morir en el lugar les vio nacer. Diferentes estudios sobre la radiación arrojan que una zona letalmente contaminada puede estar completamente libre de radiación si bien se caminan unos metros los aparatos registran índices letales para el organismo. En otro orden de asuntos las distrofias, cánceres y trastornos que acarrea a la larga sobre todo en niños y mujeres embarazadas son lamentables y ese irreversible mal el ser humano no ha sido capaz de erradicarlo. Hiroshima, Nagasaki, Chernóbil y la reciente central nuclear de Fukushima en Japón dan y darán firme muestra de ello por generaciones con distrofias tajo parejo a los de la fotografía. En otro orden de asuntos, la radioactividad por muy lejos que esté se introduce en la cadena alimentaria contaminando peces, aves, plantas y animales acabando las más de las veces en nuestros platos. Algo parecido a aquel barco que se hundió lleno de patitos de goma en el año 92 y estos aparecieron incluso en el Polo Norte:

http://www.elmundo.es/cronica/2003/408/1060606790.html


        Roentgen descubrió los llamados rayos "incógnita" o rayos "x" en 1885 y la Curie logró obtener un gramo de Radio, un millón de veces más radioactivo que el Uranio manipulando toneladas y toneladas de Pechblenda anteponiendo ambos con sus vidas la salvación de millones de almas. Pero siempre, siempre con la dosis justa de radiación. Hubo un tiempo en que la radioactividad estuvo de moda y se vendían cosméticos radioactivos, aguas radioactivas y tratamientos oculares radioactivos. Un multimillonario llamado Erwin Byers murió tras ingerir a lo largo de su vida hasta 5 botellas de agua radioactiva al día. Aseguraba le fortalecía y daba vigor. Murió entre tremendos dolores y con la mandíbula inferior completamente destrozada por el efecto de la radiación. La fórmula magistral que se echaba al coleto a diario se llamaba "Radithor". 

          Pero volviendo al tema que nos ocupa, Chernóbil no fue una devoción ni un capricho de millonarios, antes bien una maldición bíblica similar a Sodoma y Gomorra.

       
  En cuanto a las emisiones radioactivas poco que decir. Alfa, Beta y Gamma. La radiación Alfa no es nociva. Atraviesa una hoja de papel tan solo. En cuanto a la Beta puede producir trastornos en órganos internos y la Gamma es capaz de atravesar el acero. 

          Siete días tardaron las autoridades soviéticas en reconocer tamaño disparate. Así las cosas en una central nuclear noruega los sensores saltaron como llevados por el demonio ante la comprobación de que las botas de un operario estaban completamente secuestradas por la radiación. Con estos mimbres se llegó incluso a pensar que Gran Bretaña había sufrido un ataque nuclear pero las pesquisas poco a poco fueron dando sus frutos y la radiación provenía indefectiblemente de las repúblicas bálticas, en concreto de Kiev, Ucrania. Se activaron todos los protocolos mundiales de radiación. Paradógicamente la nube radioactiva obvió la Península Ibérica y tan solo se registró radioactividad en Baleares y en dosis completamente asumibles. Empero, Centroeuropa estaba totalmente contaminada.

             La URSS tuvo que hacer frente a tamaño bochorno a nivel internacional y no tardó en reaccionar al respecto. Una vez levantada la mortaja de la incompetencia más garrafal hubo que reconstruir el cadáver de cara a la opinión pública. Como bien he comentado antes la primera actuación fue la de los bomberos. Sencillamente, no sabían a que se enfrentaban. Combatiendo con escasos medios a su alcance un fuego imposible de apagar cayeron uno por uno en cuestión de minutos. La exposición era completamente mortal. Nada más y nada menos que 30.000 Roentgens a la hora. O... lo que es lo mismo 50.000.000 de veces la dosis superior a la permitida.  

            El gobierno de Gorbachov ya no sabía que hacer. En base a experimentos espaciales llevaron robots a la zona y sencillamente estos se volvían locos ante tamaño dechado de radiación. Lisa y llanamente una vez subidos al reactor para desalojar los escombros radioactivos se suicidaban ellos mismos arrojándose al vacío. Se habían vuelto inteligentes por un momento.

           La URSS sobrada siempre de gente volvió a caer en su sempiterno delito. El de acometer hazañas a base de cobayas humanos con tal de obtener sus réditos. Pero esta vez amigos míos, no quedaba otra. Tanto Bielorrusia como Ucrania estaban a un tris de declararse "Zona Muerta", completamente inhabitable. Y más de la mitad de Europa a tiro de piedra de ser desplazada. Fue cuando surgió la idea de los LIQUIDADORES en los despachos del Kremlin. Si no hubiese sido por los liquidadores España, uno de los pocos países no afectados se hubiese visto inmersa en un problema gravísimo. Sencillamente la mitad de Europa hubiese tenido que venir presa de la radioactividad dejando el país sin nada.

            Mitad héroes, mitad androides y por entero víctimas a la sazón, se reclutaron más de 600.000 liquidadores. Unos obligados, otros soldados de reemplazo. Unos campesinos, otros fervientes comunistas y no pocos engañados dieron su vida en la central de Chernóbil. La URSS estaba enfrascada en la guerra de Afganistán y a muchos muchachos se les ofreció librarse del servicio militar con tal de permanecer 3 minutos arrojando escombros al reactor a la vez que Boro. A otros se les prometió la cantidad de 6 pagas extras y a no pocos se les encandiló con un utilitario.


           Vestidos con una impedimenta plúmbea de color blanco que pesaba más de 35 kilos confeccionada a toda prisa y corriendo desfilaron los 600.000 liquidadores en tandas de 3 minutos cada uno con un trabajo en realidad efectivo de 40 segundos. El color de sus trajes inmediatamente cambiaba de tono. Pasaba del blanco nuclear al gris para acabar definitivamente negro tizón. También se reclutaron 400 especialistas mineros del Donetsk para cavar un túnel debajo del reactor e introducir Nitrógeno líquido con la vocación de que este no hundiera. De estos 400 mineros, no logró sobrevivir ni uno y entre terribles espasmos de dolor fueron conducidos al final de su labor al Hospital número 6 de Pripyat. Y es que ponerse a lanzar Boro en el tejado del reactor era un despropósito, pero trabajar directamente justo debajo del culo de Belcebú una muerte segura. Según cuentan testigos presenciales los infelices eran una masa disforme de quemaduras y echaban pulmones e hígado por la boca. Sencillamente eran la misma imagen de lo que son las consecuencias de la radiación. En esencia hombres con radioactividad por sangre.

       
 De los 600.000 liquidadores a día de hoy han muerto del orden de 150.000 y siguen muriendo por goteo según Isaiev, un ingeniero que estuvo diez días al pie del cañón y que fue entrevistado por El Mundo. Y es que queridos amigos el año 1986 fue pródigo en liquidadores ya que cada semana llegaban a la estación 10.000 de ellos para hacer su trabajo. De 10.000 en 10.000 y en turnos de 3 minutos poco a poco fueron enterrando el reactor, una labor de gigantes. 

          Pero no queda ahí la cosa. La rotura de las compuertas de agua radioactiva hizo que se convocara a un destacamento de submarinistas para cerrarlas manualmente. Pidieron voluntarios y todo el destacamento dio un paso al frente para el viaje. Un viaje esta vez sin retorno alguno. Un viaje suicida directamente al más allá. Con sus trajes de neopreno se sumergieron en el agua radioactiva y lograron cerrar las compuertas evitando así saltara todo otra vez por los aires malogrando el trabajo de los liquidadores. Imaginad como acabaron estos héroes... con medallas a la mismísima diestra de Dios Padre.

          Hoy en día nada se sabe. La Unión Soviética tapó la trascendencia moral de estos héroes como pudo. El marasmo de la caída del Muro fue idónea para la pérdida de archivos, historiales médicos y el asunto se quedó al socaire de la ausencia de cualquier estudio epidemiológico. El cáncer al fin y al cabo es una enfermedad muy susceptible respecto al individuo al igual que aquellos trabajadores españoles los cuales manufacturaron amianto durante décadas y que a fecha de hoy en España nadie quiere asumir responsabilidades ni por parte de empresas ni por parte de autoridades. Así las cosas se acordó que a todo aquel liquidador se le pagaría un salario vitalicio de 500 euros año. En realidad, a día de hoy no les pagan ni 12.

         
Mientras tanto a fecha de hoy el reactor nuclear número 4 de la central ucraniana Vladimir Illich Lenin sigue expulsando ingentes cantidades de radiación. Así por 25.000 años.

          En otro orden de asuntos el alcalde de Kiev, Vladimir Chervinski intentó lidiar con el Polit Buró del Kremlin para evitar a toda costa que un millón de personas salieran a las calles de Kiev en completa ignorancia para con lo que había pasado, celebrar la festividad del Primero de Mayo y así las cosas, evitar males mayores. (hay que tener en cuenta que entrambas ciudades hay una distancia de solo 100 kilómetros) Su petición fue denegada para ocultar tamaño dislate en una acto de irresponsabilidad sin precedentes y muy típico de la nomenklatura socialista. Chervinski, ante la rotunda negativa optó por el suicidio antes que por la irresponsabilidad.


          A fecha de 29 de Mayo las autoridades soviéticas reconocieron unos ligeros desajustes en la estación pero ante la presión mediática por parte de los rotativos norteamericanos conmoviendo a la opinión mundial un consternado Gorbachov con una Perestroika prácticamente diseñada dio la cara el 14 de Mayo admitiendo que era un desastre sin paliativos. En esencia, el mayor desastre de la Historia de la Humanidad. Stalin, ni hubiese dado explicaciones. En otro orden de asuntos, Gorbachov en realidad no tuvo culpa alguna del desastre y se le ha exonerado del mismo. Y es que ese Saturno devorando a sus hijos que era la URSS y por ende el desastre nuclear de Chernóbil era el fruto de décadas y décadas de un socialismo completamente incompetente, inoperante, inhumano y burocrático.




        Una vez extinguido el incendio y controlada la explosión hubo que controlar la radiación. Se imponía así enterrar para siempre el reactor número 4 de Chernóbil. Un ejército de obreros especializados, ingenieros, arquitectos, peones y capataces de más de 100.000 personas se pusieron a trabajar duro, muy duro y a toda prisa en la construcción de un sarcófago de cemento el cual contuviese la radioactividad a vuelapluma. Un sarcófago que tendría una durabilidad de 30 años frente a los 25.000 que debería durar. Hoy en día está ya obsoleto y numerosas grietas aparecen en el mismo liberando fuertes cargas de radioactividad. Así las cosas, amenaza ruina inminente. Al año que viene, 2016 deberá sustituirse por uno nuevo mas las autoridades ahora rusas con Vladimir Putin ya tienen muy claro como acometer tamaña obra. Pesará 29.000 toneladas y esta vez, al parecer en mitad de unas medidas extraordinarias de seguridad el sarcófago será fabricado lejos de la central para con unas gigantescas vías de tren transportarlo y dejarlo justo encima del reactor cubriendo las antiguas instalaciones.

         
Y esta es la verdadera y auténtica historia del accidente más grave de la Historia. Se estima que alrededor del desastre de Chernóbil murieron de forma directa o indirecta más de 600.000 personas víctimas o no del cáncer. En otro orden de asuntos, el alcoholismo, la esquizofrenia, el desarraigo, la depresión, la drogodependencia, las enfermedades congénitas han multiplicado sus tasas por 74. Bielorrusia y Ucrania acaparan el mayor índice de alcoholismo de toda Europa. Miles de niños ucranianos, los niños de Chernóbil, fueron acogidos por países tales que España, Francia, Inglaterra, Alemania, Países Nórdicos para paliar sus enfermedades. Niños que salvaron la vida gracias a estos países pero que para nada se descarta mueran de aquí a unos años de cáncer. Si bien la oncología está avanzando a velocidad de vértigo. Muchos de ellos fueron acogidos de buen grado por familias europeas al quedarse huérfanos de padre y madre. Aquellos niños que con ansiedad manifiesta aguardaban a un Primero de Mayo a que se inaugurara un parque de atracciones para ellos, y que nunca se pudieron montar en los caballitos ni en los autos de choque tuvieron su particular cueva de terror en los efectos de la radiación.

           
   Hoy en día, Pripyat es un centro de turismo de lo morboso. No hay bares, hoteles, spas ni campos de golf. Ni siquiera se puede gastar un euro ni comprar un souvenir. Pero sí son muchos los turistas que se adentran aún a riesgo de la radiación a visitar esa ciudad maldita. Lo que supone también en parte un buen entretenimiento para los habitantes de la zona. Los índices de radiación son altamente nocivos pero con una exposición de unas horas no son letales. Como bien he dicho, la zona y pese al desalojo de 74 pueblos sigue estando habitada en su mayoría por ancianos los cuales no quisieron abandonar su lugar de origen o que bien retornaron con el paso del tiempo. Decir, que muchos de ellos dejaron notas escritas en las paredes y las puertas de sus casas en las que se adivina no volverían en un tiempo. Fieles a esas notas regresaron mas muchos de ellos encontráronse sus moradas saqueadas a pesar de que 5 minutos de saqueo suponían una muerte segura. La codicia humana es lo que tiene. Los atractivos de la zona son harto numerosos. Potros con 8 patas, atildados bosques rojos, tomates, coliflores y lechugas dobles. Así como gallinas de tres patas y dos crestas. Por añadidura, se recomienda tomar una ducha rápida después de la visita y tirar la ropa a la basura por si un isótopo radioactivo se hubiese posado en ella.



         
         

       



    

       Como conclusión, señalar que ya desde tiempos de Jesús de Nazareth el ser humano jamás supo con quien se estaba jugando los cuartos. Sodoma y Gomorra o Pompeya reportan mi opinión. Y conforme pasa el tiempo menos todavía. Vivimos en una sociedad en la cual es completamente imposible producir sin energía nuclear y a la vez no apearnos del burro. Tradicionalmente esto es asunto de la típica pose izquierdista de salón. De aquella que vive y calza en su estética alpargatas de las de cruzar el río Jordán. La cual reclama más y más derechos sociales pero que son imposibles de alcanzar sin energía nuclear. De aquella que denosta por completo la existencia de la energía nuclear y sus residuos sin tener en cuenta que un hospital los genera para salvar vidas. De aquella que se cree libre de riesgo por no tener prácticamente centrales en su territorio y las pocas que hay aboga por cerrarlas sin tener en cuenta que por ejemplo en Francia hay cerca de 60 centrales y que la radioactividad no entiende de fronteras. De aquella la cual no cae en el entendimiento de que un país como Japón sin centrales nucleares se moriría de hambre y de aquella que como no, tampoco estaría dispuesta a que le triplicaran el precio de la electricidad llegado el caso se quitaran las centrales nucleares. En definitiva, gente que no se entera de nada e inconsecuente.


         El funcionamiento de una central nuclear es muy simple. Es una máquina de vapor complicada, nada más. Así las cosas se calienta un agua que genera un vapor y este vapor mueve unas turbinas produciendo electricidad. Lo verdaderamente prodigioso es lograr fisionar el Uranio. Esto genera unos engorrosos residuos y lo verdaderamente complicado es la seguridad de una central nuclear a la vez que la gestión segura de su morralla. Y..... tirarlos al mar no vale. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en manos de una central nuclear era como un mono con un Magnum. Así como suena. De tales barros, Chernóbil.

       Caso a parte merece Fukushima el cual fue en realidad un accidente natural que propició una catástrofe pero no es menos cierto que Japón como ya he dicho antes no podría vivir sin centrales.

       Si no logramos controlar a la radioactividad ella indefectiblemente nos controlará a nosotros. A día de hoy si el hombre desapareciese de la Tierra ésta se convertiría en inhabitable ya que la ausencia de control de los 442 reactores nucleares que hay por todo el mundo harían su trabajo.

       En otro orden de asuntos la URSS tuvo su canto de cisne no en la caída del Muro de Berlín sino en el desastre nuclear de Chernobil. La Unión Soviética ha estado durante 70 años engañando al mundo incluso de puertas para adentro y no son pocos los desastres naturales que ha ocasionado. Desastres de proporciones inimaginables como el de Chernóbil o el que aquí os relato del Mar de Aral el cual han dejado vacío. Hace falta ser burros.


http://laverdadteharalibre6.blogspot.com.es/2014/03/el-mar-de-aral-esta-seco.html




             

      Y.... ahora vedlo y oídlo:

   K-19 la lamentable historia de un submarino nuclear también soviético en el cual unos voluntarios con trajes de lluvia se introducen en el reactor para arreglar una fuga en el sistema de refrigeración. Expone muy a las claras el peligro de la radioactividad en un submarino. Imaginaos en una central.... Genialmente interpretada por Harrison Ford y Liam Neeson, no exenta de tensión héroe y villano se intercalan entre el primero y el segundo de a bordo. Como en todas películas de submarinos hay una inmersión profunda donde el casco se abolla, saltan tornillos, caen mamparos y hay fugas de gas. Buenísima. Fue una historia real.


         
   Kraftwork los dioses del tecno. No había visto este vídeo. Sensacional. Que maravilla de puesta en escena describe a la perfección en un videoclip lo que es el desastre nuclear:

    https://www.youtube.com/watch?v=0EBTn_3DBYo

     Y..... unas imágenes sobre el magnífico trabajo de los LIQUIDADORES:

      Una corriente de aire..... si, claro que se vayan a la mierda!!!!!!!:

https://www.youtube.com/watch?v=odKBqeD4rR8