viernes, 13 de febrero de 2015

Los Gladiadores.





         AVE IMPERATOR, MORITURI TE SALUTANT!!!!!

      Cuentan las crónicas que un caluroso verano del año 80 después de Cristo un ilustre aragonés, bilbilitano a la sazón, sitaba en Roma en los fastos de inauguración por Tito Flavio del Anfiteatro Flavio o Coliseo. Calor, mucho calor que en mezcolanza con el dulce aroma de la muerte impregnaban las fosas nasales de los presentes. En la arena, dos esclavos de las canteras venidos a más en un duelo como jamás se presenciaría en la Historia de Roma y su Anfiteatro. Entrenados en la escuela de gladiadores de Roma antes amigos, ahora rivales sostuvieron una lucha sin cuartel para mayor gloria de Roma. Definitivamente, ambos gladiadores exhaustos dados los golpes recibidos entrambos, sangrantes y despernados por horas de lucha levantaron la mirada y vieron al imperator parando la lid. Tito, en un gesto inaudito para con los guerreros ordenó cesara la lucha y les dio la libertad definitiva. Habianse ganado la Rudis o espada de madera que les otorgaba la libertad y el combate había quedado en tablas. Por cada combate ganado se les daba una palma de ahí el dicho de: "Este se lleva la palma...". Y para su libertad, la Rudis.

       Los protagonistas de tan heroica gesta fueron dos gladiadores, dos amigos y dos rivales. Sus nombres Prisco y Vero. Y el poeta bilbilitano que narró tamaña lucha, Marcial.

       Gladiador, del latín Gladiator que quiere decir "el que lucha con la espada". No en vano esa tradicional espada corta romana de origen español se le denominó Gladior Hispaniensis. Creédme si os digo que esa espada corta española es el instrumento inventado por el hombre que más vidas ha segado. Ni M16, ni AK47, Winchesters, Colts ni bombas atómicas ni nada parecido tienen comparación con lo que el Gladior Hispaniensis pudo llegar a matar. Y es que el perfecto dominio de todo el mundo conocido durante 1000 años dio para mucho. Nunca me cansaré de repetir que el Romano fue con mucha ventaja el imperio más violento que dio la Historia de la Humanidad. Tres cuartas partes del mundo conocido hablaban latín.

       La lucha de gladiadores tanto en su vertiente republicana como imperial fue sin duda el mayor espectáculo de la civilización más violenta de la Historia. Pan y circo para Roma, era muy dada la costumbre de arrojar pan al público que sitaba en las gradas. En cierto modo, una forma de tomar la temperatura a una sociedad completamente evolucionada para la época y en el vértice de esa pirámide el gladiador. Un legionario venido a menos, un hombre que vendía su vida por cinco años para salir de la ruina del juego o como curatela a sus delitos. Un esclavo, o simplemente un voluntario que despreciaba al riesgo a modo de mercenario de la arena conformaban la generalidad de este tipo de personajes. Y es que queridos amigos, entre los patricios romanos beber sangre de gladiador era una costumbre muy común, ya que decían curaba enfermedades.

       Nos encontramos en Etruria, región de los etruscos y es allí más o menos hacia el año 6 a.de.C de donde datan las primeras luchas de gladiadores. También diversos historiadores afirman que Publio Cornelio Escipión, el Africano auspició luchas de gladiadores en Hispania en el 206 A.de.C antes de la batalla de Zama. Pero no nos llamemos a engaño, con Julio César llegó tal espectáculo a su punto álgido y poco a poco este espectáculo fue calando muy hondo en la vida de los romanos de tal o cual condición.

         Así las cosas la procedencia de los gladiadores era de muy diversa índole. Por lo general recibían una instrucción en la "Ludi" a cargo de un instructor, el "Doctor" y este respondía ante un empresario, el "Lanista". Varios meses entrenando daban como resultado una auténtica máquina de matar. Vivían a cuerpo de rey, bien alimentados, limpios, atendidos sanitariamente e incluso tutelados por fisioterapeutas no se les negaban los placeres del sexo. Muchos de ellos siendo romanos libres tenían esposas e hijos y preceptivamente hacían testamento y es que ganaban cantidades ingentes de dinero. Por ejemplo un "Gregari", un luchador del montón ganaba 1.500 sestercios por combate y un "Milloris" o gladiador ya veterano venía a ganar como unos 15.000 sestercios por lucha que era más o menos lo que cobraba un legionario al año. Ahí era nada... señalar que hubo gladiadores que se hicieron millonarios. En otro orden de asuntos también se asociaban y tenían una caja de resistencia de la cual se extraía el dinero para pagar los sepelios de los compañeros caídos y muchos de ellos, los que quedaban vivos se hacían cargo de las vidas de las mujeres e hijos de sus camaradas muertos. Caso particular nos ocupa Spículus, favorito de Nerón. Nerón lo colmó de fasto y oropel debido a sus valerosas luchas. Una vez depuesto Nerón y obligado a suicidarse el emperador reclamó al gladiador para que él mismo lo matara. Así las cosas y ante la imposibilidad de hallar a Spículus, Nerón tuvo que suicidarse solo como el resto de los suicidas, triste y ojeroso.

         En cuanto a las diversas tipologías de gladiadores las había y muchas. A saber, Essedarius, Secutor, Samnitas, Tracios, Reciarios, Mirmillones...........  asociados cada uno con un estilo de lucha y una impedimenta distinta.

        Y es que no exageraré si digo que la figura del gladiador calaba muy mucho en subconsciente colectivo romano. Algo parecido a los cabezudos de Zaragoza en los cuales poco a poco se han ido incorporando personajes nuevos del acerbo popular. Caso a parte merecen los "equites" aquellos que combatían a caballo o en cuádrigas.

   
 Y..... el Coliseo o Anfiteatro Flavio. Señalar que había coliseos por todas las provincias romanas a excepción de Grecia. Los griegos no eran muy amigos de los combates de gladiadores. Eran más éticos y mucho más finos, pero por ejemplo en Túnez estaba la sede de El Jem y como no, en Roma el Anfiteatro Flavio. Financiado por el botín incautado del tesoro del Templo de Jerusalem era capaz de albergar a más de 55.000 espectadores sentados en sus tribunas. Y es que Roma en su mayor apogeo llegó a tener hasta 1.000.000 de habitantes. Iniciado en el 72 D de C. por Vespasiano en un intento de ganarse a la plebe dado que quería perpetuar su linaje Flavio en el poder fue acabado por su hijo Tito al cual no le dolieron prendas en convocar tres meses gratis de juegos ininterrumpidos para su inauguración en no poco para salvar su reputación y elevar el barómetro de su fama. Igual le pudo dar ya que Tito murió a los 6 meses de su inauguración. El Coliseo romano posteriormente pasaría a ser la mayor cantera de toda Italia y es que poco a poco y por diversos avatares se le fue despojando de su estructura para utilizar sus materiales para acometer obras civiles de todo tipo. 35.000 metros cuadrados ocupa el Coliseo. Tenía un sistema de ascensores capaces de subir a más de 100 gladiadores a la arena en pocos segundos. Cuando los rigores del verano romano apretaban se extendían los velorium, unas telas al uso que cubrían las gradas. Caligula, gustaba de quitarlos para que la gente se asfixiase de calor y cada vez que veía un desmayo reía sin parar. Poseía más de 80 puertas para acceder al recinto y dos las más importantes, la de la vida y una más pequeñita la de la muerte. Ese era el destino de aquellos que tan solo unas horas antes habían implorado y orado ante Némesis, diosa griega de la fortuna.


        En el 107 D. de C. el emperador hispano Trajano quiso celebrar su victoria sobre la Dacia con 137 días de juegos. Se convocaron 5000 parejas de gladiadores y se sacrificaron más de 1000 fieras de todo pelaje. En cuanto a las fieras merece destacar que se las alimentaba de carne humana y en no pocas ocasiones y dadas las tremendas algaradas del público que pedía sangre y más sangre no osaban atacar al gladiador o infeliz cristiano de turno. Era entonces cuando al empresario o mecenas que las auspiciaba se le ejecutaba en la arena clavándole un gladior en la nuca al uso de como se sacrifica a un animal. Negocio el de las fieras bastante arriesgado, por cierto. También eran muy utilizadas para eliminar presos de distinta catadura moral y no mucha fortuna. Y es que en Roma para mantener presos en las cárceles salía más rentable alimentar leones, panteras, tigres y hienas en las arenas del Coliseo. Roma, unas veces tremendamente dadivosa, otras pragmática y expeditiva hasta el paroxismo, a veces no perdía ni en jabón....


        Y en la tribuna presidencial el Imperator. El Imperaror presidía los juegos bien rodeado de sus adláteres o de su familia. Era dueño y señor de la vida o de la muerte de cada gladiador. No obstante, las más de las veces arrogaba el destino final de los luchadores al público el cual pedía clemencia o muerte para el derrotado. Era cuando el Imperator con un gesto con la mano dedo pulgar hacia arriba decía "Nisum" o.... con el dedo pulgar hacia abajo "Yúgula". Señalar que tan solo el 10% de los derrotados eran declarados "Yúgula" y es que queridos amigos, el negocio era el negocio. Formar a un gladiador era carísimo a todas luces para el Imperio y no era cuestión de tirar el dinero por la ventana. No obstante, las roturas, tajos, muertes accidentales y accidentes eran ya de por sí todo un despilfarro para el César ya que en cierto modo era una profesión de muy alto riesgo la de gladiador. En otro orden de asuntos, si el pueblo reclamaba sangre con soltar a unos cuantos presos o cristianos a las fieras era ya más que tarea suficiente para contentarlo dejando la arena que daba realmente asco.

        Los emperadores también bajaban a la arena. Cómodo se vanagloriaba de ser Hércules reencarnado y se atribuía la muerte de más de 1000 gladiadores. Así las cosas Cómodo no fue siempre sino un cobarde y un enajenado mental. Saltaba a la arena para matar hombres vestidos de fieras en un espectáculo más que esperpéntico. Y es que la historia de "Gladiator" no es nada cierta. Creo que lo único en lo que coincido con ella es que Cómodo era hijo de Marco Aurelio , conquistador de Germania. No obstante, el tema de los gladiadores lo aborda como nadie esa película.













       

         En otro orden de asuntos señalaré que el Imperio Romano se tambaleó no pocas veces. Por Anibal, Viriato, y como no, por un gladiador de orígen Tracio. Su nombre "Espartaco". Procedente de la escuela de gladiadores de Capua Espartaco organizó una revuelta que estuvo muy, muy a punto de apoderarse del Imperio. Pero queridos amigos, el sestercio, es el sestercio y unos piratas vendieron a Espartaco al Imperio por treinta monedas de plata. Así acabó, crucificado en la Vía Apia junto con 6000 edecanes separados entre 10 y 11 metros en el trayecto que va de Roma a Capua por Marco Licinio Craso, el hombre más rico de Roma y aquel que murió probando su propia medicina. Le hicieron beber oro líquido.

        En otras ocasiones incluso se llegaba a inundar el Coliseo para recrear batallas navales para mayor gloria de Roma. También los gladiadores se las tenían que ver con las cuádrigas, donde un consumado auriga pilotaba el carro y un arquero lanzaba saetas sin cesar a los gladiadores. Estos para defenderse convocaban equipos y diseñaban estrategias. En realidad se trataban de carros de guerra griegos los cuales portaban cuchillas en los ejes. Cuchillas capaces de partir en dos a cualquier incauto gladiador.

        Así las cosas llegamos al año IV donde el emperador Honorio prohibió por completo las luchas de gladiadores y es en ese mismo siglo cuando definitivamente Constantino, hijo de Constancio Cloro y Santa Elena y que a la sazón reconoció el Cristianismo como religión el que definitivamente erradicó tal espectáculo. Con estos mimbres culminan casi 1000 años de luchas de gladiadores y es que el fin del Imperio Romano tal y como lo conocemos estaba muy próximo. Sería en el 476 cuando un tal Alarico tomaría la ciudad definitivamente disgregándose el Imperio Romano en el de Oriente y en el de Occidente con Constantinopla y Roma respectivamente como capitales.

         Como conclusión diré que tampoco estamos muy lejos de las luchas de gladiadores salvando las distancias, claro. No me gustan los toros, no tengo esa afición pero sí es cierto que mucha gente los tilda de crueles. No es cierto. Esa es la gran diferencia de Roma para con la sociedad moderna. Creo haber hecho hincapié en que Roma fue el imperio más violento que dio la Humanidad. Y lo ratifico. No en tanto en cuanto sus conquistas sino en sus habitantes y sus pasatiempos. En el Coliseo sencillamente se iba a ver morir a la gente. Bien en su vertiente gladiodesca, bien en su vertiente de echar a la gente a los leones provocando las más de las veces la hilaridad entre el respetable. En los toros, sencillamente el público no va a ver morir a un toro. Va a ver un espectáculo ya que si quisieran ver sangre se irían a un matadero y santas pascuas. Con la caza, pasa lo mismo. Dudo bastante que un buen cazador deje tiradas sus presas por el monte o abandone porque sí a un animal muerto o malherido. Generalmente se come la pieza o en su defecto la regala.

       
Por añadidura, también señalaré que las luchas de gladiadores son harto parecidas al mayor espectáculo del mundo. El Fútbol. No os mentiré que las cesiones, transacciones, compras y ventas de los gladiadores eran similares a las de los futbolistas de ahora tipo Christiano Ronaldo o Messi. No exagero un pelo. Los buenos gladiadores estaban sencillamente forrados y los respaldaban los apostantes. Así las cosas, no era raro que un incauto se jugara su "domus" apostando a los gladiadores de tal o cual escuela. Eso en la arena del Coliseo pero es que en el Circo Máximo con las carreras de cuádrigas literalmente se iba todo de madre. Más de un auriga llegó a ganar más que Schumacher, Alain Prost o Fernando Alonso. Y......................... sin publicidad. Solo corriendo en un carro.

        Roma, la Ciudad Eterna. Aquella de las siete colinas supo como nadie elevar a los altares a aquellos valientes guerreros que tanto entretenimiento dieron a sus habitantes. Y es que si algo era cierto, para mayor grandeza de Roma allí no se hablaba sino de gladiadores. El opio del pueblo, los gladiadores. Ave Imperator, morituri te Salutant!!!!



        Y.... ahora vedlo. Por favor....!!!!. Para mayor gloria de Roma y del cine este extracto de la película "Gladiator" en donde se ve a un Russell Crowe dirigiendo perfectamente un equipo de gladiadores contra unos carros griegos. La negra que dispara saetas es magnífica y el momento en el cual un compañero le pasa a Russell Crowe el gladior cogiéndolo al vuelo es una imagen desbordante. No se la cantidad de veces que lo he visto pero resume a la perfección lo que se cocía en el Coliseo.

        Desde las inmensas llanuras de Zama las cuádrigas de Escipión "el Africano":