viernes, 22 de mayo de 2015

Vincent Van Gogh. El loco del pelo rojo.




       Así y a bote pronto, la víspera de la Nochebuena de 1888 y tras una acalorada discusión con Gauguin no parece fecha muy acertada ni cabal para aparecer en un prostíbulo y llevarle un trozo de lóbulo de una oreja a tu prostituta favorita. Y es que queridos amigos, las chirigotas y chuflas de la que hacían gala las prostitutas de Arlés para con las orejas de Van Gogh no eran ni con mucho para tanto. Antes de comenzar, así y a vuelapluma expondré que Vincent Van Gogh, el gran Van Gogh personaje que nos va a ocupar una cuantas líneas estaba más loco que un cencerro. Eso hay que tenerlo claro. Conforme he ido hilvanando hilos de la complicada madeja de su vida era un loco de proporciones bíblicas y sin posibilidad alguna de retracto máxime en el Siglo XIX. Su diagnótico clínico no solo se basa en una epilepsia temporal esquizofrenia y trastorno bipolar, sino también en todo lo que le rodeó ambientalmente. Así las cosas, su conducta tiene una increíble fuerza tanto genética como vital y es que de 6 hermanos sometidos a una férrea disciplina de un padre pastor calvinista a la sazón, 3 se suicidaron y una hermana pasó 50 años recluída en un psiquiátrico. Vaya familia. Ahí es nada. Desgraciado o no, a día de hoy me quedo con un Van Gogh antes que con el Palacio de la Moncloa. Y.... encima de un pintor loco. Ni Warhol ni Pollock lo superan.....

         
Corría el año 1853 y más en concreto un 30 de Marzo cuando vendría al mundo un niño en la localidad holandesa de Zundert. Hijo de un severo pastor protestante llamado Theodorus, Vincent sería el segundo Vincent de la familia. Así las cosas no es que el padre se llamase Vicente. Sencillamente su hermano Vincent había muerto un año antes y sus padres decidieron llamarlo como a su fallecido vástago.Van Gogh llevó siempre esto muy, muy mal. Diversos exégetas afirman que es muy posible Van Gogh creciera visitando no pocas veces la tumba de su hermano muerto antes que él. No obstante, peor llevó la relación con su padre. A decir verdad a Van Gogh, su nombre no le gustaba si bien su apellido paterno bastante menos. A fecha de hoy, es patente que jamás Van Gogh consintió una sola obra llevase estampado su apellido, el de su padre. Siempre firmó como Vincent y nada más. Y es que a su progenitor le tuvo siempre mucho respeto, pero jamás lo quiso. Ni su padre a Vincent.

          Si bien el padre dejaba bastante que desear para con su hijo, Van Gogh siempre encontró el cariño de su madre y hermanos. La información sobre la vida y obra de Van Gogh es completamente fidedigna y siendo un enfermo mental grave puede que no haya mejor testimonio ni retrospectiva de su vivir que las 821 cartas que Vincent escribió a su fiel hermano Theo y que todavía se conservan. En perfecta connivencia siempre, siempre le confió sus más oscuras y preclaras experiencias vitales.


  Van Gogh de pequeño fue un niño reconcentrado y triste. Un fiel reflejo del padre que tenía en casa. Aburrido e inapetente solo encontró refugio en la escritura. Ante tal cuadro conductual sus profesores le recomendaron no dedicarse al arte. Un error tan supino tal que si yo ahora les dijese a Jesús de Nazareth o a Mahoma que en materia religiosa nunca llegarían a nada.

       8 de Febrero de 1864 pinta su primer dibujo. Si bien Vincent apuntaba ya a maneras con 11 años su padre no consiente la vocación artística de su hijo y lo confina interno en un colegio para desdicha e infortunio del pobre Vincent.

        Ires y venires, dimes y diretes, pudo más pudo menos definitivamente Vincent Van Gogh logra salir de su reclusión para trabajar con su tío. Señalar que los tres hermanos del padre de Van Gogh eran marchantes de arte, por lo que se instala en la tienda de uno de ellos para la venta de cuadros. Señalar que el negocio no iba nada mal y que su tío tenía otra tienda en París y una más en Londres por lo que decide viajar a Inglaterra para establecerse en esa sucursal y es ahí donde se enamora de una tal Eugenia con magros resultados. Llegados a este punto es lícito señalar que Van Gogh a los 28 años no conocía, no sabía nada de los placeres del sexo y era un inexperto en tales lides. Por lo que decide trasladarse para probar suerte a la tienda de París de la cual es despedido para acto seguido dedicarse a la venta de libros en una librería parisina.

     
Decir que Van Gogh estaba harto de ventas. Las ventas nunca fueron lo suyo. Se preguntaba como había idiotas que se gastaban el dinero en lamentables obras de arte y libros absurdos. Ante tal vacío existencial se vuelve un furibundo religioso. En esencia, un fanático de la Biblia. A estas alturas del relato observaréis que Van Gogh saltaba de un extremo a otro como por ensalmo. De aquella, se interesa por la vida de los mineros holandeses de Borinage y comienza su etapa de prédica del Evangelio y del Socialismo Humanitario en un considerando que solo aquellos mineros llevaban la figura de Dios en su cotidiano esfuerzo. No solo se centraría en los mineros sino también en los campesinos reparando en la agricultura y la ganadería como única forma de vida rayano con el arte del Supremo Creador. Es este el básico momento donde Van Gogh inicia su periplo particular por el arte. Abandonando y al cabo de 2 años su prédica del Evangelio por no sentirse a gusto entre predicadores de pacotilla los cuales y según él enfocaban la realidad con un lenguaje áspero, incapaz de experimentar las emociones humanas desdeñando la labor de Pablo de Tarso. Así las cosas, Van Gogh tampoco sintió acomodo en la religión y acabó asqueado de la misma abandonando sus estudios teológicos.

       En otro orden de asuntos diré que Van Gogh fue un autodidacta sin cuento. Jamás recibió una sola lección de pintura salvo un cursillo por correspondencia al cual apenas hizo caso. Su experiencia tanto a nivel pictórico, comercial, sentimental como evangélica le llevó a deambular y vivir en 18 sitios distintos como pájaro de mal asiento y a los 27 años decide definitivamente ser pintor para recalar de nuevo en casa de sus padres. Se enamora de una tal Kee no siendo correspondido y por primera vez una mujercilla viuda de 50 años se enamora de Van Gogh siendo no correspondida por el pintor. Su nombre Margot.

     
 Año 1882. Van Gogh recala en La Haya y se enamora de una prostituta, alcoholizada, tirada por la calle, embarazada y madre de una niña de 5 años. Van Gogh se apiada de ella y promete ampararla. Así las cosas le sirve también de modelo para sus obras y la pinta en "The Great Lady". Su nombre, Sien. Os preguntaréis con que emolumentos mantenía esta su fugaz vida. Evidentemente con los de su hermano Theo. Es una época bastante feliz para Van Gogh pero pobre, muy pobre. Acepta no comer a cambio de poder comprar lienzos y pinturas. Por si no fuera poco Sien da a luz y Vincent se queda al mando de la casa y manutención de la misma ya que su novia no puede hacer la calle en ese malogrado estado. En otro orden de asuntos, Sien comienza otra vez a beber, beber y beber por lo que y a consejo de su hermano la abandona no con poco pesar. A estas alturas, Van Gogh ya había contraído la gonorrea y es visitado por sus padres en un sanatorio. Su padre, adusto como siempre le echó en cara sus relaciones con una prostituta y Van Gogh le recrimina tal postura. Su padre le dijo: "Eres como un perro enviado por el demonio con las uñas llenas de mugre" y Van Gogh afirma que si eso piensa de su hijo le dará el gusto de acabar como tal. El fanatismo religioso es lo que tiene. Llega incluso al desdén para con los hijos.

     
A estas alturas del post aclararé que la obra de Van Gogh comprende entre 1880 y 1890. No más. Y que pintó casi 900 cuadros ni más ni menos y 1600 dibujos además de 27 autorretratos más por falta pecuniaria para costearse modelos antes que por narcisismo. Cuentan que pintaba como un loco, sin descanso, como llevado por el demonio y que lloraba de emoción al hacerlo. Expresionista por vocación impresionista sin remedio cuentan que un día los lugareños lo vieron corriendo como un loco para pintar una tormenta. Así las cosas, se dirigió a la costa y allí empezó a pintar presa de la mayor de las agitaciones. A posteriori, y en función de diversos estudios que se hicieron sobre el cuadro se aprecia que el salitre, y la arena habían impregnado a maravilla la obra. Consiguió introducir el mar en el lienzo.

         
 Año 1886. Van Gogh decide trasladarse a París. Allí, no en vano sitaba la bohemia artística de Europa y se instala en Montmartré. Señalar que Montmartré no era el actual sino un barrio a las afueras de París cochambroso, cutre y lleno de menesterosos. Sin embargo era un barrio barato, muy barato. Allí conocerá al para mí mejor artista del XIX Henrie Toulousse Lautrec y a Paul Gauguin. Toulousse, de rancio abolengo, borrachín, pendenciero y muy introducido en la vida tanto bohemia como farandulera de la época le enseña su París borracho como siempre. Van Gogh copia del francés su arte oriental. Allí pasa apuros económicos a maravilla y es que Van Gogh solo logró colocar tres cuadros en
toda su vida, "Viñedo Rojo" comprado por una tal Anne Boch poco antes de la muerte del genio y dos más. Es allí donde se mantiene mientras cobra de su hermano a duras penas, y come en el Café de Agostina Segatori a cambio de sus lienzos y según cuentan de sexo. Agostina acumulaba obras de Van Gogh a cambio de unas pocas dádivas. Lo que Agostina nunca sabría es que cada una de las obras del genial Vincent al fin y a la postre valdrían millones y millones de euros. Una de ellas, su retrato en el café. Pobre, extraordinariamente pobre decide largarse a Arlés, Francia donde inicia la etapa más prolífica de su vida pintando más de 300 cuadros en tan solo 15 meses."Los Girasoles", "La silla de Van Gogh" o "El Viñedo Rojo" son firme muestra de esa estresante época. Era el año 1888, a la sazón, el año en el cual otro artista pero éste del asesinato se enseñoreaba por las calles de Londres. Su nombre, Jack "El Destripador".

   
No contento, pretende crear una comuna donde los más granado de la bohemia artística se diera cita en lo que él denominó como "El Estudio de los Trópicos". Este taller no era sino los más parecido a la "Factory" de Andy Warhol donde uno sabía como entraba pero jamás como salía. Allí acude tan solo un ex agente de bolsa que había abandonado a su familia para dedicarse a la marinería y se había reciclado a pintor, Paul Gauguin. El estudio no es sino una casa con tan solo lo elemental. Como no, de color amarillo, y es que Van Gogh utilizó siempre como nadie ese amarillo ocre nº1, era la denominada popularmente como "La Casa Amarilla". Van Gogh, entusiamado por el advenimiento de Gauguin le pinta incluso un cuadro, "La Habitación de Gauguin" y allí ambos se instalan el día 23 de Octubre de 1888. Pasan las semanas y rápidamente la relación cae en firme decadencia. Diátribas que tornaban en eléctricas discusiones, regadas con alcohol, ajenjo, absentas y más alcohol, acusaciones portentosas y malas educaciones fueron un totum revolotum de insidias que sin duda alguna minaron la relación entrambos llegando al episodio que me ha ocupado en el encabezamiento de este post.

   
 Y es que un mal día, Gauguin deambulaba por la calle y vio como Vincent se le abalanzaba navaja de afeitar en mano. Para más tarde nuestro protagonista refugiarse en su casa y presa de la mayor agitación cortarse un lóbulo de su oreja y envolverlo en un papel con una nota para su meretriz favorita, una tal Rachel la cual sitaba en La Casa de la Tolerancia Nº1. Otros exégetas afirman que hubo una discusión en la casa, Gauguin la abandonó y fue cuando Vincent se cortó el lóbulo. Y la última teoría de dos biógrafos alemanes llamados Rita Wildmans y Hans Kaufmann habiendo estudiado durante 10 años las cartas de Theo radica en que Van Gogh amenazó a Gauguin con la navaja, el francés sacó un estoque y le cortó el lóbulo a Vincent sin querer. Acto seguido hicieron un pacto de silencio y de ahí surgió la automutilación de Vincent Van Gogh como excusa. Sea lo que fuere, la oreja de Van Gogh ha dado pábulo incluso a nombres de grupos de música rock.
       Ese día Paul Gauguin tomó la firme determinación de dormir en un hotel. Era el 23 de Diciembre de 1888. Aún regresó Gauguin con la policía a "La Casa Amarilla" a decir verdad rodeada de guardias y curiosos. Acompañó a la policía hasta la habitación de Vincent el cual dormía como un cesto y les aconsejó lo despertaran sin sobresaltos. Acto seguido, Paul Gauguin, el amigo de Van Gogh huía a París. Van Gogh había entrado en una espiral de demencia de proporciones bíblicas. A decir verdad, sus trastornos ya eran significativos a la tierna edad de 15 años. Pero la mala alimentación, el alcohol, lo duro de la vida y su entorno lo llevaron a un camino sin retorno. A decir verdad, la situación no era nueva. Gauguin en una ocasión sorprendió a Vincent en pleno intento de suicidio bebiendo aguarrás. Casi nada......

       
 En realidad, el diagnóstico de Van Gogh era el siguiente: Epiléptico temporal, esquizofrénico con trastorno bipolar. En otro orden de asuntos, Vincent era un tipo completamente lúcido SOLO cuando pintaba. Nada más. Lejos de la pintura era un auténtico zumbado, por lo que conforme avanzaban sus estados alterados de consciencia pintaba más y más. Era un hombre preso de la pintura por el mero hecho de librarse de la locura. Algo completamente increíble. De hecho, en los últimos 60 días de su vida pintó 70 cuadros. Por añadidura, pensaba que el resto de la gente que lo rodeaba también estaba tan loca como él y así autojustificaba sus acciones.

          Con estos mimbres, es ingresado en un sanatorio tutelado por su hermano Theo, el cual y conociendo de buena tinta a su pariente aconseja al médico le reservara una habitación para que así pudiese pintar y no ocasionar graves problemas.

       

   El 7 de Enero de 1889 sale del sanatorio y es visitado por un tal Paul Signac pintor también y enemigo de Gauguin. Denunciado, vilipendiado y odiado por sus vecinos un día de regreso a "La Casa Amarilla" descubren ambos horrorizados como numerosos lienzos de Vincent han sido rasgados, mancillados y rotos por el populacho, cuestión esta que le afectaría enormemente en el devenir de lo poco que le quedaba de vida. Por lo que presa de una enajenación mental sin cuento es vuelto a ser ingresado esta vez en el internado de Saint Paul de Saint Remi. Allí pinta nada más y nada menos que "Los Girasoles", "Los Lirios" y una obra religiosa "La Resurrección de Lázaro" entre otras más creaciones y entabla amistad con su médico Paul Gachet y su hija Margarita.

     
    Paul Gachet, le ofrece trasladarse a Auvers-sur-Oise una localidad cercana a París y allí decide tutelarlo. Como no, Vincent inicia una etapa más frenética todavía en su producción solo paralela a la paulatina enfermedad mental que le aquejaba. Las consultas a Gachet las paga con cuadros y es que Van Gogh era de natural generoso sin saberlo. En una ocasión pintó el retrato de Paul Gachet. Cuadro que se subastaría a posteriori por más de 82 millones de dólares estableciendo un récord sin paliativos.

     27 de Julio de 1890. Vincent Van Gogh pide prestado un revólver. La excusa, espantar unos pájaros los cuales le molestaban a la hora de pintar un cuadro. Sería su último cuadro con un título que vaticinaba el réquiem final de Vincent y su azarosa vida, "Cuervos sobre Campos de Trigo". Una vez finalizada la obra se pega un tiro en el abdomen y corre malherido a su casa. Entra presa del pánico apoyándose en
una mesa de billar deambulando por el dolor y sube los 17 peldaños que le separan de su habitación para postrarse en su cama entre terribles espasmos. Gachet es avisado y corre a visitar a Van Gogh en compañía de Theo y Margarita. Van Gogh presa de la agitación su único recurso es el tabaco para paliar sus terribles dolores en el abdomen. Creédme que un tiro en el el estómago propicia una muerte lenta y dolorosa. El 29 de Julio de 1890 Vincent Van Gogh abandonaba este mundo en los brazos de su querido hermano Theo, Margarita y su amigo el D.R. Gachet. Su agonía duró dos días, tenía 37 años.

        Y.... qué creéis que hizo Gachet?. Como alma que lleva el diablo corrió al campo, recogió un ramo de girasoles y los puso en la herida de Vincent Van Gogh.


       
 En cuanto a su hermano Theo, su amigo y valedor murió a los seis meses de la muerte de Vincent. Según dicen a raíz de los trastornos mentales que le propiciaban unas piedras en el riñón si bien, y en mi humilde opinión debido a la sífilis la cual produce cuadros de locura. En 1914 Theo fue exhumado y enterrado junto a Van Gogh en el cementerio de Auvers-sur-Oise.

        Y.... esta es queridos amigos la historia del pintor más cotizado de la Historia de la Humanidad. Obviando la pintura clásica y a modo de reflexión sobre la contemporánea señalaré que hubo cuatro genios. Van Gogh, Toulousse Lautrec, Picasso y Dalí. De los 4, Van Gogh fue un pobre diablo.

        Tolousse un individuo de azarosa vida pero que sin duda alguna pasó por este mundo con más alegrías que penas. Era el rey de la noche parisina y las juergas no arrancaban sin su presencia. En esencia, un fiestas.
        Picasso, un comunista convencido que vivía en Francia como un aristócrata rodeado de mujeres el cual nunca pisó España desde los 14 años y que fue director de El Prado sin haber ido allí nunca y por motivos políticos.
        Y finalmente Dalí. Un tipo que se hacía pasar por un loco solo para ocultar su timidez. Tuvo el beneplácito del gobierno del General Franco y una vez muerto supo como nadie dejar en herencia su obra en manos del Estado Español para lamento de Cataluña. De hecho, no hay ni una sola calle en Cataluña que tenga por nombre Salvador Dalí. Y es que el arte es así de caprichoso solo comparado con las vidas de sus artistas.

        A modo de reflexión, en una exposición a Picasso le preguntó una señora:

          -S.R. Picasso me gustan mucho sus cuadros pero no los entiendo...

             Picasso le respondió:

          -Señora, estoy completamente convencido de que a usted en no poco le gustan las gambas y tampoco las entiende....

         
Que Van Gogh era un genio eso no admite la menor duda. Es un pintor rayando las más de las veces una sobrevenida puerilidad y ahí radica su encanto. Transmite paz sin cuento en una variedad cromática magnífica. Puede que sea con mucho el pintor más aceptado por los no entendidos como yo en arte. Si bien, Toulousse Lautrec me gusta más dado su carácter festivo y urbano, Van Gogh también es santo de mi devoción. Así las cosas, un cuadro o te gusta o no te gusta al igual que las gambas. En otro orden de asuntos, los pintores clásicos tales que Velázquez, Zurbarán, El Greco, Goya (también murió como un cencerro), Caravaggio, Delacroix o Louis David estos dos últimos quizá contemporáneos ya que fueron paridos por la Revolución Francesa son más fáciles de entender porque sencillamente eran perfectos.

        Quizá haya que estar loco para pintar como Van Gogh. Lo dudo. Pero sí es cierto que sin su locura no hubiese pintado jamás lo que pintó o cuando menos no hubiese sido tan prolífico. Para él la pintura era lo único que le abstraía hasta el paroxismo. Y quizá sin ella hubiese estado internado de por vida en un manicomio.

        A día de hoy los cientos de bocetos, cuadros y dibujos de Van Gogh se encuentran en el museo Van Gogh de Amsterdam y en colecciones particulares solo, y digo solo para millonarios. Unas pinturas de ricachones que pintó uno de los hombres más miserables y paupérrimos que dio Holanda. Acordaos siempre de su color: Amarillo Ocre Nº1

     Y.... ahora vedlo y leedlo. Toulouse Lautrec de este mi blogg. Para mí el mejor pintor del Contemporáneo:

http://laverdadteharalibre6.blogspot.com.es/2014/05/toulouse-lautrec-un-pequeno-gran-hombre.html

      Y.... "El Loco del pelo rojo". Genialmente interpertada por Kirk Douglas narra las aventuras y desventuras de Van Gogh desde el prisma del rey del musical, otro Vincent. Esta vez Vincent Minelli: