viernes, 12 de junio de 2015

Blas de Lezo y la resistencia de Cartagena de Indias.



     

       Resulta extraordinariamente bravucón celebrar fastos y oropeles, acuñar moneda y medallas antes de un partido entre el Real Madrid y el Sporting de Gijón en la final de la Copa del Rey. Pero el dicho popular reza siempre y aconseja no vender la piel del oso antes de cazarlo. Batallas y más batallas se perdieron por subestimación del enemigo. Pero dudo bastante haya habido una más estrepitosa pérdida que la de Inglaterra a manos de un extraordinario militar, Blas de Lezo en la defensa de Cartagena de Indias y que otorgó por sus méritos un control sistemático del Atlántico por parte de España de 60 años más. Hablado hasta la saciedad, comentado y discutido el desastre de la Invencible no fue baladí. Diversos factores, entre ellos ya no la superioridad artillera inglesa sino los elementos dieron al traste con un auténtico ejército como jamás vieron los siglos. Felipe II y su Empresa de Inglaterra se vieron fagocitados en no poco por la excelente maquinaria naval británica. Pero donde las dan las toman y de ahí al ridículo hay un paso. Porque sí, amigos de este blog, Inglaterra hizo la risa en la historia que os voy a contar a continuación. Blas de Lezo y la resistencia de Cartagena de Indias.


    PATA PALO QUE NO ERA UN PIRATA MALO:


        Corría el año 1689 y más en concreto un 3 de Febrero cuando vendría al mundo un pequeño que pronto sentiría la pasión por la marinería y las armas a la tierna edad de 12 años. Su nombre, Blas de Lezo, vasco a la sazón, esas Vascongadas que tantos y tantos insignes y brillantes marinos dio sería sin duda alguna el punto de partida de nuestro protagonista. Como bien he apuntado, Blas ingresa a la tierna edad de 12 años en una flota francesa al mando del Conde de Toulosse como Guardamarina y así las cosas adquirir experiencia marinera.

       
Año 1704. Estalla la Guerra de Sucesión Española entre las católicas España y Francia y las protestantes Inglaterra y Holanda. Su debut fue de armas tomar y nunca mejor dicho en Vélez, Málaga y combatiendo como un poseso a la edad de 15 años una bala de cañón logra atinarle en pierna izquierda teniéndosela que amputar a la altura de la rodilla. Cuentan no profirió un solo lamento cuando el cirujano con ayuda de una sierra le cortó tal extremidad. Habiendo demostrado cuajo sin límites en la refriega y valentía a maravilla es ascendido a Alférez de Navío.

       EN TIERRA DE CIEGOS EL TUERTO ES REY:

         
Año 1710, Sitio de Tolón una esquirla de bala procedente de un cañón se le incrusta en el ojo izquierdo estallando así su globo ocular. Blas de Lezo había quedado cojo y tuerto. Tras una breve convalecencia, ya que al fin y al cabo tan "solo" había perdido un ojo es ascendido a Teniente de Guardacostas a la edad de 21 años. Destacar que tanto en la primera lesión como en la segunda a Don Blas le habían ofrecido diversos cargos funcionariales en tierra dado que se le tenía por inútil en el arte de la guerra rehusando todos ellos.

          ANTES TE QUEDES MANCO QUE ECHES FIRMA EN BLANCO:

       
Año 1714, asedio de Barcelona. Una bala de mosquete perdida por casualidad logra impactar en el brazo derecho de aqueste nuestro personaje. Como podéis observar nuestro protagonista quedaba ya de facto y sin posibilidad alguna de retracto hecho un cristo. Su situación en lo físico era ya lamentable. Decir, en su favor que el pobre hombre y a Dios gracias, tenía la pierna izquierda y el brazo derecho amputados por lo que si hubiesen sido ambos del mismo lado no se que suerte hubiese corrido. Evidentemente peor. Si bien una buena pata de palo o de narval como llevaba el Capitán Ahab en Moby Dick hacían las delicias de los inválidos de la época.

           PATA PALO O.............. MEDIO HOMBRE......:

         
 Con estos mimbres y ya con poco que ofrecer, Don Blas es ascendido a Oficial de Marina y la situación en las colonias atlánticas se hacían insostenibles debido al pirateo y corsarieo las más de las veces inglés. Enviado a las inmediaciones de Perú logra estabilizar la zona y los piratas sabedores de la fama de Don Blas no dudaron poner pies en polvorosa cuando se acercaba con sus barcos. Era el año 1723, y su reputación intachable.

           Blas, tuvo tiempo para el amor en su periplo por el Nuevo Mundo y se casa en Lima si bien su deber lo llama para el noble arte de la guerra naval. Reclamado, regresa a España donde se le inviste de General del Mar en acto más que solemne para un hombre el cual habíase dejado medio cuerpo guerreando. Era el año 1730 y tenía 31 años.

       
    Nuevamente reclamado por su país, Don Blas es enviado a Génova a dirimir un "quítame allá esas pajas....". La República Genovesa tenía en posesión 2.000.000 de Pesos que eran propiedad de la Corona Española. Don Blas, ya con una extraordinaria nombradía y sin apenas formulismos insta a los genoveses a devolver tales dineros. Los amenaza so pena cañonear la ciudad desde del mar. Los genoveses aterrorizados devolvieron el botín a la corrida. Don Blas, no contento con el botín ya en sus manos conmina a los genoveses a izar bandera española y rendirle justo homenaje y pleitesía ante lo cual también acceden. Fin de la cuestión. Se había ganado La Orden del Toisón de Oro y la Orden del Espíritu Santo de la mano de Felipe V.

         
       A estas alturas de la película a Blas de Lezo sus compañeros lo llamaban "Pata Palo" o.... "Medio Hombre". Decir que si bien no le hacía exceso de gracia lo tomaba como algo sin importancia.

            Año 1732. Sitia Orán con nada más y nada menos que 300 buques y 30.000 soldados de infantería. Una vez retirado, Bai Hassan moro de natural insolente vuelve a sitiar la ciudad acudiendo Don Blas con 6 navíos y 5000 hombres. Bai Hassan le tiende una emboscada entre su nave capitana, su flota y un fuerte en la costa. Decir de Blas de Lezo no se sintió arredrado y venció a la pertinaz moruna.

           Pero.... ahora llegamos a la piedra angular de este nuestro post. Será justo decir que el Imperio Español se acababa en Europa. Así las cosas, quedaba por defender las colonias de ultramar y su comercio. El centro neurálgico de tales mercaderías que salvaban a España de ruina inminente era Cartagena de Indias, la actual Colombia. Y... un pirata inglés, un tal Jenkins osó merodear por la zona. Apresado y liberado después por un tal Juán de León Fandiño antes de marchar le cortó la oreja y le dijo: "DILE A TU REY QUE SI VUELVE A MERODEAR POR AQUÍ HARÉ LO MISMO CON SUS OREJAS".

           El parlamento británico, reunido ante tal afrenta y escarnio decidió tomar cartas en el asunto y así estalló "La Guerra de la Oreja de Jenkins" una guerra que ha pasado a los anales de la Historia como una de las nunca recordadas y luego diré porqué. A estas alturas, decir que fue una solemne excusa. Los ingleses querían mutilar ya de una vez por todas a España tomando su plaza fuerte, Cartagena de Indias.

          De aquella, y para muy, muy mala suerte británica Felipe V había situado como Gobernador
de Cartagena de Indias a Blas de Lezo en el año del Señor de 1737 y Don Blas estaba ya bien avisado de la que se le venía encima. Con una flota extraordinariamente más grande que la Invencible los ingleses partieron para Cartagena al mando de un matasiete, el Almirante Vermont.  186 navíos (60 más que la Invencible), 10.000 tropas de asalto, 12.000 marineros y 1000 macheteros negros jamaicanos para que actuaran como tropas de vanguardia y los señoritos ingleses no se manchasen las manos partieron de tan magno estilo. Todo un bosque de barcos acecharon Cartagena de Indias. Como contraposición, Blas de Lezo, un fuerte, 6 navíos, 2300 regulares y 600 arqueros indios. Perfecto.
      Eso sí, Vermont contaba con un personaje de excepción. Nada más y nada menos que el hermanastro de George Washington, Lawrence Washington esclavista de prestigio al mando de una recluta de 4000 virginianos. Esclavos, claro......... estoy completamente convencido que en la gallardía y flema británica un almirante no osaba sacársela para mear si no era con un esclavo al lado.

         
Vermont, se las prometía muy felices. Cuestión de 3 días sería tal sometimiento. Don Blas sustrajo de sus más que miserables barcos 1000 piezas de artillería y las situó a lo largo y ancho de la ciudad. Por si no fuera poco, hundió los 6 navíos a la altura de la bocana del puerto para entorpecer el calado de los buques ingleses y así comenzó el asedio.

          67 días y 67 noches duró el mismo. Cuentan que los habitantes de Cartagena salieron hartos de un asedio mañana, tarde y noche. Un auténtico desastre. Vermont, incapaz de tomar la ciudad a distancia decide desembarcar y los españoles bien atrincherados con trampas, bastiones, fosas sin cuento hicieron frente no con poco éxito la que se les venía encima. Señalar que las tropas inglesas caían como moscas y a velocidad de vértigo en parte por las heridas y muertes, en parte por las enfermedades. Lo cual y dicho sea de paso, el desembarco siempre fue el último recurso británico. Sobrados de cañones y culebrinas como artilleros a la galana eran magníficos, en abordaje un desastre. Definitivamente Vermont asumió que era completamente imposible tomar esa ciudad con un demonio dentro. Ese demonio era nada más y nada menos que Don Blas de Lezo.

         
   La retirada inglesa fue extraordinariamente lamentable y a la desbandada. Barcos con pabellón británico fueron abandonados a su suerte entre otros que sí les dio tiempo de hundirlos para no caer en manos del enemigo. Sencillamente no quedaba tripulación para gobernarlos. Un desastre en toda regla.

           Si bien la Inteligencia inglesa en La Empresa de Inglaterra dio sus frutos, esta vez fue lo más parecido a la Vieja del Visillo. Tras dimes,
diretes y embustes sin cuento Vermont había partido como indiscutible caballo ganador. Jolgorios, fiestas, juergas y guateques se dieron a diestra en Londres pero definitivamente, Vermont estaba abortado a siniestra. Se acuñaron monedas y medallas a modo de celebración y es que expulsar definitivamente al contumaz español de sus posesiones de ultramar no era poco. Cual no sería la sorpresa del Rey Jorge II cuando en realidad se enteró del desastre. A modo de escarnio, España también acuñaría sus medallas y monedas pero esta vez basadas en la verdad. Y.... la verdad os hará libres (San Juán 8.32)

         En España hubo mofa y befa, risotadas por doquier en un ridículo que pasaría a la Historia como uno de los mayores castigos si no el mayor que sufriría Inglaterra a manos de la Armada Española. Vermont, denostado, humillado se retiró de la vida marítima y el rey Jorge II ordenó que a partir de entonces ni un solo historiador inglés tendencioso o no para con su Graciosa Majestad diera pábulo a escrito, crónica, chisme o fábula de lo acaecido en Cartagena de Indias. Se borró literalmente de la crónica negra de la Armada Inglesa y de la Historia de Inglaterra. Sabido es que los ingleses son grandes historiadores las más de las veces para lo que les intereresa. En este caso no hubo ni un solo cronista hiciese somero apunte sobre lo que aquí os relato ni para un bando ni para otro.

         Como bien os he apuntado antes, la batalla dio lugar a la prolongación de un sistemático control del comercio marítimo en el Nuevo Mundo por más de 60 años. Ahí era nada. Por lo que España se volvió fuerte otra vez.

         En cuanto a Don Blas, nuestro héroe corrió mala suerte. 6 meses después moriría a resultas de las heridas en la batalla un 7 de Septiembre de 1741 ostentando el título de Marqués de Ovieco. Como ya es natural y de fea costumbre a día de hoy es otro español donde no se sabe fue enterrado. España es muy desagradecida con sus campeones a excepción de los futbolistas.

       
     Hoy en día, la flota española posee una fragata de la clase Álvaro de Bazán. La Blas de Lezo F-103. Por añadidura el definitivo golpe de gracia a la Armada Española no se la dio Inglaterra, se la dio un francés. El infame Villeneuve el cual comandaba la escuadra franco española en Trafalgar. Incompetente a maravilla salió de Cádiz sin el permiso de Bonaparte para ganarse los favores de Napoleón. De hecho, Bonaparte estaba a un tris de destituirlo pero Villeneuve obró a su aire gracias a sus servicios de inteligencia. Incapaz de gobernar una balandra sucumbió ante un héroe inglés de los mares, Horacio Nelson. Villeneuve tras el desastre murió en extrañas circunstancias y es que Napoleón sabía muy bien que almirantes españoles tales que Churruca, Gravina o Alcalá Galiano eran extraordinariamente mejores que su lamentable edecán. Después de Trafalgar Inglaterra pasó a ser la indiscutible reina de los mares.

          El 29 de Junio de 2005 se celebraron en Inglaterra los fastos de conmemoración del 200 aniversario de la victoria de Trafalgar. España mandó un buque. Cual creéis que fue???. A todas luces la fragata "Blas de Lezo".

           
Y... esta es la historia de uno de las mentes más preclaras que dio la Armada Española. Escasamente reconocido, ahora más que reivindicado, a Blas de Lezo se le hizo su primera estatua en Cádiz  el 12 de Marzo de 2014 para y a posteriori hacerle otra en Madrid el 15 de Noviembre de ese mismo año e inaugurada por el Rey Juán Carlos I. España sabe muy mal reconocer a sus héroes muy a diferencia de Inglaterra. Evidentemente ni en Francia Villeneuve ni en Inglaterra Vermont se merecen estatuas pero si por ejemplo Horacio Nelson tiene una magnífica en una más que espectacular plaza en Trafalgar Square. El día que visité tal plaza una de las más bonitas que he visto en mi vida un escalofrío me recorrió la espina dorsal. Nelson está extraordinariamente representado encima de su columna y desde su posición domina el Palacio de Westminster. En el museo de Madamme Thussaud también está genialmente reproducido. Otro héroe tal que Lezo. Esta vez inglés.




           Bueno.... un héroe más español. Esta vez en la figura de Don Blas de Lezo. Aquel que logró elevar a las alturas a España. Aquel que logró prolongar por más de 60 años la dignidad de un imperio allende los mares porque sí es cierto que los Tercios de Flandes cerraron en Rocroi la última etapa imperialista y continental española en Europa para definitivamente dirigirla hacia América.


      Y.... ahora leedlo:

        No se me ocurre referencia, canción ni película al respecto. Con estas trazas recomendaré a modo de complemento otro post de mi blog que ocupa el desastre de la Empresa de Inglaterra de Felipe II. Para los neófitos "La Armada Invencible". Término manipulado por Inglaterra para exacerbar su heroísmo. Si era "INVENCIBLE" para que los ingleses se molestaron en combatirlos?.

http://laverdadteharalibre6.blogspot.com.es/2014/06/la-armada-invencible-la-empresa-de.html