jueves, 2 de octubre de 2014

El General Prim y su muerte.



        El devenir de España es sin duda la larga singladura de sus adelantados, de sus prebostes y por añadidura, sus ídolos. Diversos personajes así lo corroboran. En primer lugar los tres emperadores romanos hispanos Trajano, Adriano y Teodosio, el caudillo cántabro Corocotta, Séneca, Miguel Servet, El Cid, Felipe II, Goya, Velázquez.... son solo unos pocos. Y uno de ellos descolló sin ambages en la pecaminosa, a la par que ardua andadura del XIX. Porque sí, amigos el siglo XIX fue prólijo en hechos históricos. Hechos que al fin y a la postre poseían un denominador y desembocadura común: La Guerra Civil española. El Siglo XIX es la antesala del definitivo disparate español. De un pozo negro en el cual se introdujo a las clases sociales españolas y es que desbarató por completo todo el sistema social español. Claro que unas castas suplieron a otras y hasta la casta católica, la sempiterna casta católica sucumbiría en no poco a las consecuencias del XX a raíz del XIX. Eso sí, para resurgir con más fuerza si cabe de la mano del General Franco. No obstante, el sistema de castas y ya por enésima vez se vería trastocado a la muerte del Caudillo en un hacer y deshacer, todo es hacer.

      Pero hubo un hombre, el cual en mi opinión pudo haber cambiado la Historia Contemporánea Española. Ese hombre fue el General Prim. Vamos con él. Y... de hecho la cambió.

       Como ya he adelantado antes, el ardor revolucionario imperó el XIX. Y es que España era un totum revolotun de disparates. Tened en cuenta, y no exagero que no menos de 200 pronunciamientos militares y golpes de estado se dieron en ese siglo. Tened en cuenta que las monarquías se sucedían a las repúblicas de contínuo y tened en cuenta que se habla mucho de la Guerra Civil pero las tres Guerras Carlistas las cuales tuvo que soportar nuestro país no le fueron a la zaga. Y es que entre 1833 y 1840 más de 300.000 españoles perecieron en ellas y España no era un país excesivamente poblado. Y todo algo y a raíz del pragmatismo. La Pragmática Sanción aprobada por Fernando VII para que así pudiese reinar su hija.

       Corría el año 1814 y más en concreto un frío 18 de Diciembre cuando vino al mundo un niño el cual moriría un 30 de ese mismo mes. El cual sería llamado a cambiar los designios de esta cerril España. Fijaos solo en la fecha, a la sazón se expulsaba definitivamente a los franceses de España y volvía a España el rey felón, Fernando VII. Si hubo un rey deleznable ese fue el séptimo y si hubo un rey sinvergüenza se llamaba también Fernando. El nombre "Fernando" y el número "7" son de infausto recuerdo en España.

       Juán Prim y Prats nació en el seno de una familia catalano-burguesa pero pronto sintió la febril llamada de la carrera de las armas. Así las cosas ingresó en el cuerpo de Migueletes, aquellos que hacían frente a las ansias de rapiña de los bandoleros y fue en la Primera Guerra Carlista donde Prim se empleó a fondo y es que conseguir 2 Laureadas de San Fernando es ya mucho decir. Siendo General a los 26 años su precocidad en este sentido le otorgó la vitola de ser uno de los generales más jóvenes de toda Europa. Valiente, muy valiente creía que la Divina Providencia le había otorgado la suerte de la Baraka. Es decir, simplemente su figura estaba rodeada de un aura sobrenatural de suerte en el combate. Y es que en Marruecos y tomando el cerro de Castillejos un Alferez enarbolaba la bandera. El Alferez fue derribado dejando la bandera en el suelo. Se produce una confusión en mitad de la refriega y Prim general ya a la sazón, se apresura a recogerla y guía al regimiento hasta la victoria final. Esta memorable acción le valió en no poco para que le otorgaran el título de Conde de Reus. También fue Capitán General de Puerto Rico.

       Intelectualmente nunca pensó que los Borbones fueran hábiles gobernantes, antes bien los consideraba torpes a maravilla, pero tampoco le daba excesiva confianza a una república en España. Así las cosas Prim, Topete, Serrano y O´Donnell se confabulan para expulsar a los borbones de España en una revolución. Esa revolución se llamaría "La Gloriosa". La solución para ellos no era la república, no era la monarquía borbónica sino un cambio de dinastía abanderada por un rey de orígen italiano, Amadeo de Saboya.

        Bajo su propuesta y siendo diputado de las Cortes Generales se votó en un hemiciclo de 311 escaños. 191 dijeron sí a la propuesta y así las cosas Amadeo I llegaría a ser rey de la mano de Prim.

       Así pues, queridos amigos fue como cambió la suerte de nuestro General. Prim y a pesar de su creencia en que la suerte nunca le era esquiva portaba debajo de su uniforme una cota de mallas que era el antiguo chaleco antibalas de la época. Eso sí, siempre bajo prescripción médica de su mujer, porque por él hubiese asistido a los Consejos de Ministros vestido como Jesús de Nazareth. Nos situamos en un frío 27 de Diciembre de 1870 cuando un diputado republicano le espeta: "General, hágame caso y tome otro camino hoy para volver a su casa..." y es que aún había algún republicano con escrúpulos en España.

        Hay que señalar que Madrid tenía infinidad de periódicos en esa época. Yo diría que uno por comunidad de vecinos y un diputado republicano llamado José Pau Angulo escribió en uno de ellos: "Hay que matarlo como a un perro!!!". Señalar que Prim y Angulo otrora habían sido amigos en parte por su condición de catalanes y Prim ese día tuvo el cuajo suficiente como para invitar a Angulo a Cartagena para recibir a Amadeo I que venía a España en la fragata "Numancia". Aquella fragata la cual describió a la perfección otro maestro indiscutible: Benito Pérez Galdós. Sin Galdós en mi humilde opinión no se que hubiese sido de la literatura contemporánea española.... Bueno, estaban los románticos pero como se morían tan pronto...  Angulo sin cortapisas le respondió: "General, a todo cerdo le llega su San Martín...". Así el tema, yo hubiese sacado la cota de mallas, hubiese dado un rodeo por la M-40, hubiese hecho una visita a unos parientes en Pinto y de vuelta a mi casa lo hubiese hecho vestido con armadura de Titanio que molesta pero pesa poco y es resistente. Siempre con un obispo a mi diestra dándome la extrema unción, claro. La fe, es la fe aunque nunca se vea.

         Que es la fe?. Creer en lo que no se ve. Eso decía mi abuela.

         Decir que en Madrid nevaba copiosamente y un frío helador dominaba toda la ciudad. Así las cosas nos situamos en la madrileña Calle del Turco. El carruaje del General se detiene de improviso ante la presencia de otro en frente y definitivamente una segunda calesa le corta el paso por detrás. De ambos carruajes apean 6 hombres enmascarados, los cuales y a boca de jarro disparan contra Prim el cual se percata y reconoce una voz. La de Angulo. Prim recibió 5 balazos y ninguno mortal, a saber en dedos, codo y hombro. Recibió 15 impactos pero solo 13 atinaron en el capote de Prim alcanzándole solo los anteriormente citados. Los presuntos asesinos y viendo consumada su obra se zafaron de inmediato y el carruaje de Prim corrió presto hacia Alcalá para acabar en el Palacio de Buenavista, residencia habitual del General. Atendido como se merece o.... al menos eso cuentan las crónicas Prim duró poco, tan solo 3 días ya que una septicemia se apoderó de su cuerpo y murió el 30 de Diciembre de 1870. Sus últimas palabras fueron: "Viene el rey y yo me muero. Viva el rey"

        Así fue. Cuando Amadeo I de Saboya y su mujer la "cisterna" (María del Pozzo della Cisterna) preguntaron nada más desembarcar por nuestro general, les comunicaron que su mentor había sido asesinado. Mal comienzo para los Saboya, desde luego.

      Prim, antes de morir y a raíz de las voces que oyó el día de su atentado cantó los nombres pero fue completamente imposible darles caza. Angulo escapó a Francia y el resto a América y Portugal. Señalaré que los 6 murieron en un corto espectro de tiempo y los 6 de forma completamente extraordinaria. De forma nada común.

       En cuanto a Amadeo decir que duró 2 años su mandato. Abandonó definitivamente este pecaminoso país el cual se precipitaba hacia la hecatombe y que en no poco sus siguientes generaciones y casi me atrevería a decir que las nuestras fueron pasto de la ruina. Señalar que después de Amadeo I vino la lamentable I República Española y una vez abandonada por su ineficacia la Restauración borbónica de la mano de un Borbón, Alfonso XII, el cual dejaba este mundo a los 26 años para ser sustituido por Alfonso XIII, otro Borbón. El cual bajo mi humilde opinión fue un magnífico rey. Su labor política logró alejar a España de la Primera Guerra Mundial con excusas de mal pagador. También inició una singladura moral de rescatar no pocas personas de los campos de concentración europeos. Sencillamente le llovían cartas desde Europa de infelices los cuales buscaban asilo español bajo su auspicio e inició una suerte de asilos sociales sin parangón organizados administrativamente con la precisión de un reloj. En un viaje junto con Gregorio Marañón a las Hurdes tomó conciencia de la Biafra española y puso medios sin reparos en erradicar la plaga congénita de la zona, de bocio, paludismo y toda suerte de enfermedades. Porque lo de las Hurdes, merece post a parte. No obstante las castas le hicieron la vida imposible. España se forró al no entrar en la guerra mundial pero se exportaba tanto hacia Europa que los precios no hicieron sino subir en este país. Mucho para los de fuera, poco para los de dentro. Os recuerda algo esto????. No obstante, Cuba, Filipinas y Puerto Rico serían tristemente perdidas también. Y... una generación, la del 98´ sería la que tomaría el relevo moral, ético e intelectual del fin del XIX para entroncar con la del 27´.


       Actualmente, se barajan diversas hipótesis sobre la muerte de este nuestro personaje. La primera es la septicemia como muy bien he dicho. Pero si habeis tomado nota de este nuestro post la infección se apoderó de su cuerpo en tan solo tres días, si bien fue atendido médicamente. Estamos en la segunda mitad del XIX y si bien es cierto que por Francia circulaba una eminencia llamada Louis Pasteur y que faltaban por lo menos 50 años para que apareciera la Penicilina 3 días son muy pocos para llevar a un ser humano a la tumba. La septicemia por lo general arranca desde un miembro infectado -tenía todas las de perder en ese sentido- poco a poco el estafilococo va conquistando a las defensas, se apodera del organismo y finalemente secuestra un órgano vital para dar al traste con la vida del individuo en cuestión. Pero es un proceso si bien no largo, mucho menos inmediato.

        Pero no es menos cierto que uno de los mayores enemigos de Prim, el Duque de Montpensier pugnaba por regia boda de su hija María de las Mercedes con Alfonso XII. Así las cosas la conspiración torna urdida y Prim no murió por sus heridas sino por extrangulamiento como así asevera Paco Pérez Abellán después de un reciente y a la par exhaustivo análisis de su momia en Reus. Y es que queridos amigos hoy en día los muertos todavía no hablan pero casi. El cuello de la víctima aparece completamente marcado por una correa y diversos estudios así los aseveran.

       Bajo mi humilde opinión fue un intento de asesinato que culminó en homicidio. Sus asesinos quisiéronse asegurar a todas luces que de una forma u otra Prim moriría y vaya si lo haría. Informados de la poca gravedad de las heridas, si bien en ese año podían ser al fin y a la postre mortales de necesidad definitivamente lo extrangularon y muerto el perro fuera la rabia. Y... en cuanto a Amadeo ya se sabe.... el pueblo español es de natural obtuso, no ve nunca más allá de sus fronteras y recela del extranjero. Ahora no tanto, antes y en materias dinásticas no poco. A las pruebas me remito: Ni aquel ministro de Carlos III por Esquilache llamado, ni Pepe Botella ni mucho menos Amadeo de Saboya fueron bien recibidos por lo que el pueblo definitivamente volvería a la restauración borbónica y el Duque de Montpensier podría casar a su hija con Alfonso XII.

         La Historia en España siempre, siempre, siempre..... se repite.