viernes, 16 de mayo de 2014

Publio Cornelio Escipión. El Africano.




         Roma, la Ciudad Eterna, la de las 7 colinas. La Historia de Roma no es sino la de sus magister millitum, sus emperadores, gladiadores, legiones, pretores, cónsules y porqué no la de sus adelantados. Y hoy nos vamos a centrar en uno de ellos en Publio Cornelio Escipión, El Africano. Aquel que puso tierra de por medio a un gran general, a Anibal Barca. Anibal Barca, aquel que puso en jaque a la mayor maquinaria bélica de la Historia de la Humanidad, La Legión romana. Escipión el Africano aquel que fue justo vencedor en las inmensas llanuras de Zama, en África. Vamos pues con Escipión, El Africano y... porque no, con Anibal Barca también. La historia de uno no es comprensible sin la del otro, ya lo vereis y la de España tampoco.

          Corría el año 236 antes de Cristo cuando en la Península Itálica nacía un linajudo niño perteneciente a una gran estirpe de guerreros patricios, los Escipiones. Publio Cornelio Escipión padre, no dudó en llevar a su hijo a esas campañas militares que tanta gloria darían a Roma en la Iberia. Grecia estaba de moda en aquella época, muy de moda. Los romanos, no dudaban incluso en copiar aquellos dioses griegos y en adaptarlos a las vidas religiosas de Roma. Pero una nueva forma de entender la vida iba a trastocar y en mucho la expansión romana, el imperio militar y comercial de Cartago se enseñoreaba en la Península Ibérica y en África y un líder indiscutible intentaría y vaya si lo intentaría arrebatar la gloria a Roma. Ese imperio sería Cartago y su líder Anibal Barca, hijo de Amílcar Barca y hermano de Asdrúbal Barca. Señalar que "Barca" significa "fulgor, "rayo".

        Así las cosas, la primera acción bélica y loada hasta la saciedad de Publio fue en Tesino. Donde unas malogradas legiones romanas mordían el polvo ante Aníbal en el 218 antes de Cristo. Publio Cornelio Escipión, padre se vería sorprendido por un grupúsculo cartaginés y su hijo, personaje que nos ocupa con una cuadrilla de fieles arrancó a uña de caballo desenvainando su gladior, esa espada corta romana que tantas glorias dio a la Ciudad Eterna. En una acción completamente heróica logra salvar a su padre in-extremis. Escipión, el Africano entraba así en la gloria premiándosele con la Corona Cívica, corona la cual se otorgaba a todo aquel lograse salvar a un ciudadano romano. Él rehusó a tal honor ya que con haber salvado a su padre tenía bastante.

      Nos situamos ahora en el 216 a.de Cristo. En una batalla, la de Cannas donde y hasta la fecha situamos el mayor castigo sometido a Roma. Señalar que la estrategia envolvente de Aníbal dio al traste con la vida de 87.000 romanos junto con un Cónsul y 90 senadores. Un desastre en toda regla para Roma, la cual veía como su imperio estaba irremisiblemente perdido. Tras esa malograda batalla para Roma a los niños para que se portaran bien se les decía: "Anibal Ad Portas", "Anibal ad portas...": "Aníbal a las puertas!".



   
          Con estos mimbres, Aníbal se acantonó en Capua. Creeros si os digo que esto que acabo de decir y en una sola frase es el mayor disparate de la historia militar antigua y casi me atrevería decir de la moderna. Aníbal se quedó en Capua 16 años. Sus generales estaban hartos de Capua. Tan magnas campañas militares llevadas a cabo que brillaban inusitadamente se vieron abocadas al fracaso dada esta lamentable decisión. Así las cosas, Escipión El Africano tomaría muy buena nota de ello, vaya si tomaría nota. Esta patética e indefectible acción aún a día de hoy es muy estudiada por historiadores y muy cuestionada en las academias militares. Aníbal sabía ganar batallas pero obtenía de esas victorias pésimos réditos militares.

         Publio Cornelio Padre y el tío de El Africano, Cneo Escipión serían enviados a Hispania para detonar las bases cartaginesas en la raíz de su imperio contra Asdrúbal Barca, a la sazón hermano de Aníbal, pero una traición de sus mercenarios celtíberos acabaría con la vida de ambos, de su padre y de su tío.

        Es pues cuando ante las noticias provenientes de Hispania Roma está en una situación completamente insostenible. Es un "Casus Belli" para Roma y Aníbal un "Hostis Publicus", el enemigo público número uno. En realidad nadie se arriesga a enfrentarse a Aníbal ni aún a Asdrúbal. El Africano, cuenta con 24 años y dada la indecisión del resto propone sea investido Proconsul. Ante la negativa del Senado por su escasa edad lo hacen general investido de Imperium de Roma y parte hacia Hispania con dos legiones (unos 10.000 hombres) y unos asesores miltares.

      Parte con Claudio Nerón hacia Cartago Nova (Cartagena)  y entre ambos inician una auténtica guerra relámpago en apenas 12 días, desde las bases romanas en Cataluña hasta la capital cartaginesa en Hispania y que dotaba de no pocos efectivos militares a Aníbal. Conquista tras conquista, avatar tras avatar El Africano se toparía con un tramo ribereño el cual atravesar. Publio Cornelio, estudioso de las mareas estuvo hablando con los pescadores de la zona e informándose sobre los movimientos de las aguas. Así las cosas, y aprovechando su ingenio logró cruzar cuando la marea estaba baja. Señalar que los romanos no entendían ni concebían la posibilidad de la influencia de la Luna en las mareas y lo tomaron por un Dios  capaz de apartar las aguas para que sus dos legiones atravesasen las mismas en expedición punitiva. Argumentó que había soñado con Neptuno y que el mismo dios del mar le obedecía en tal empresa. Casi nada........ Estoy completamente convencido de que Moisés optó por la misma técnica.

       

        Marchó hacia Cartago Nova, la redujo, se alió con los diferentes pueblos hispanos y tiró hacia el Guadalquivir. En la batalla de Ilipa reduce a sus enemigos y también aplasta a los cartagineses en Hispalis (Sevilla), funda Itálica y en 206 a. de Cristo expulsan a los cartagineses de Gades, la actual Cádiz. Así pues, era el tiempo del ocaso del imperio militar de Cartago en Hispania, la cual se declara libre de cartagineses y había iniciado así la Segunda Guerra Púnica. Y solo con dos legiones, más sus aliados hispanos. Para esas fechas Asdrúbal había abandonado Hispania con la vocación de reunirse con su hermano en Italia pero fue interceptado en una embocasda en la Batalla de Metauro y muerto ahí mismo por unas tropas consulares.

      Escipión regresa pues a Roma, es investido  Proconsul y se plantean la posibilidad definitiva de emprender una campaña fuera de su tradicional territorio itálico. El objetivo era llamar la atención sobre Anibal y que así abandonase de una vez por todas Italia. Y eso se hízo. Por lo visto no había forma de que el cartaginés abandonara la bota italiana y forzáronle mediante esta estrategia a hacerlo. Si te quedas aquí..... no podrás defender tu capital, Cartago.


    Publio Cornelio Escipión zarpa hacia África. Para entonces Aníbal ante la que se le vénía encima se retira a Cartago para defender la ciudad. Ahora tienes prisa, Anibal?????. Señalar que en África Publio no pierde el tiempo y sin ningún tipo de rastro cartaginés entabla conversaciones con los bravos jinetes Númidas. Antes de seguir, aclarar que serían muy bravos pero tened en cuenta que por aquel entonces un solo invento, solo uno podía dar al traste con cualquier ejército de la época. Y es una cuerda con un hierro:  EL ESTRIBO. No es cuestión de apostar porque no soy jugador, pero me jugaría todo lo que tengo porque con tan solo 1000 caballeros con lanzas de acometida y estribos contra 5000 centuriones a caballo y espada sin estribos ganan los primeros seguro. El caballo se utilizaba para ir de aquí a allá y para poco más. Así las cosas para manejar bien un caballo había que ser un auténtico experto jinete. Señalar también que eran más pequeños que los que ahora se utilizan. Desconocían los encastamientos equinos. Por eso los ejércitos iban andando con una impedimenta de unos 20-30 kilos al menos en el caso de la Legión Romana.
   


       Nos situamos en el 202 a.de Cristo en las extensas llanuras de Zama. Aníbal reúne lo que le queda 50.000 infantes, 3000 jinetes, 300 elefantes de batalla contra 20.000 legionarios, 14.000 tropas auxiliares y 4000 jinetes númidas. Como veis las fuerzas se inclinaban más hacia Aníbal pero éste no contaba con los músicos. Sí, con los músicos y las corazas de guerra. En cuanto se acercaron los elefantes en un choque brutal los músicos empezaron a tañir sus trompetas, los coraceros a avanzar y los elefantes retrocedieron como alma que lleva el diablo sembrando la confusión entre las filas. Se asustaron de las trompetas y del sol reflejado en las corazas. Creedme que un elefante de buenas es un arma letal, pero de malas un auténtico desastre con la particularidad de que solo obedece a quien lo monta siempre y no a cualquiera. Es tozudo, muy tozudo.




       Todo un desastre para Aníbal el cual tuvo que capitular estrepitosamente. Publio Cornelio Escipión se ganaría así y a partir de entonces el sobrenombre de El Africano. Las condiciones de la capitulación fueron durísimas. Eliminación de la flota, una multa de 10.000 talentos de plata (una auténtica barbaridad) pagaderos en 50 años, se les respetaría su condición de pueblo y podrían comerciar.

      Así las cosas Escipión volvió a Italia en loor de multitudes. El fasto, el oropel le rodeaban. Había vencido al pertinaz Anibal y no solo eso, Roma había puesto la bota en una perla, esa perla era Hispania. Una provincia que les costaría someter 200 años, un auténtico Vietnam para Roma. Todo lo que se mandaba a Hispania era fagocitado por la misma.

      En cuanto al Africano en el 190 a. de Cristo lo investirían Princeps Senatus y acabó mal. Por lo visto, Marco Porcio Catón (el censor) lo acusó de fraude fiscal y creeros que a Catón no se le escapaba ni una, padre de las letras latinas, había nacido plebeyo y de profesión agricultor pero poco a poco fue escalando en Roma hasta el punto de ser el dedo acusador de la misma. El Africano, harto y amargado se retiró a su finca y ya no quiso saber nada de la vida pública. Catón, era mucho Catón...

   
          Señalar que hubo tres Escpiones, a saber: Publio Cornelio Escipión, padre. Publio Cornelio Escipión "El Africano" y Publio Cornelio Escipión Emiliano, "El Numantino" o "El segundo Africano". Éste último un sanguinario. Redujo Numancia por asedio, los numantinos se suicidaban o sencillamente se mataban entre ellos. Padres y madres matando a sus hijos y luego optando por la solución natural del suicidio. En cuanto a Cartago la redujo a cenizas en la Tercera Guerra Púnica y luego la roció con sal (cosa que no entiendo ya que era tan valiosa que a los soldados se les pagaba con sal, de ahí la palabra "salario").


             En cuanto a Anibal. Escapó a Siria junto a Antíoco III y desempeñó el oficio de comandante militar. Más tarde a Bitinia con el rey Prusias. Roma había jurado la cabeza de Aníbal, pero El Africano en 193 a. de Cristo lo capturó en Éfeso y fue benévolo con él. Hay una conversación entre ambos dentro de una tienda en la que se escondía Aníbal y es esta:

        Escipión: "Dime, Aníbal para tí quienes fueron los mejores comandantes militares de la Historia?."
        Aníbal: "Alejandro Magno, Pirro y yo"
        Escipión: "Y..... si me hubieses derrotado en Zama?"
        Aníbal: "Entonces me hubiese situado en primer lugar..."

        Cuentan que el "Africano" salió de la tienda y acto seguido Aníbal se suicidaba. Tenía 64 años. Antes de suicidarse atinó a decir:

        "Libremos a los romanos de sus inquietudes, ya que no saben esperar la muerte de un anciano".

       En mi humilde opinión y como conclusión final a este ladrillo que os he soltado sobre Anibal y Publio (no se puede resumir más acertada o desacertadamente) Aníbal es uno de mis enigmas históricos favoritos. 16 años en Capua son muchos años. Tiene guasa la cosa. Hacerle morder el polvo a la todopoderosa Roma y quedarse a 100 kilómetros de la Ciudad Eterna. Todo un disparate. Que haría allí?. Había una escuela de gladiadores y andaría entretenido pero.... creo que entonces no estaba todavía montada y los de Cartago no eran amigos de los espectáculos de romanos. Las escenas de Espartaco cuando matan al negro de una lanzada en la espalda eso es Capua. Aníbal Barca ha pasado a la historia como uno de los mejores comandantes militares de todos los tiempos codeándose con Napoleón, Julio César, El Africano, Pirro, Rommel, Genghis Khan,..... uno de los grandes de la Historia tanto Antigua como Moderna. Pudo desventrar por completo a Roma y no lo hízo. Por qué?. Ni idea. Enigmas de la Historia que como tal ciencia tiene también los suyos.

        En cuanto a Escipión, un héroe y mejor persona. Sometió a Cartago y la respetó como se merecía, no así Emiliano Escipión como he dicho antes. Valiente, aguerrido, inteligente, se sabía  jóven (se llevaba 11 años con Aníbal) disciplinado.... un gran comandante militar y... recordad que aparte de someter a Aníbal inició la conquista de Hispania. En no poco debemos nuestras costumbres a Escipión el Africano y a Roma. Calendarios, horarios, medición del tiempo, idioma, comercio, acueductos, puentes, termas, circos y coliseos, repúblicas, dictaduras, democracias, y... tres emperadores hispanos, a saber: Trajano, Adriano y Teodosio. Nuestra religión también viene heredada de Roma, no por nada el Cristianismo fue aprobado por Constantino, hijo de Constancio Cloro y de Santa Elena y así las cosas el catolicismo derivó de ello y... porqué no decirlo el protestantismo y en todas derivaciones religiosas de ambas.

         Eso sí..... Germania la conquistó Marco Aurelio, la Galia Julio César, Britania Claudio, La Dacia Trajano, la ciudad que me vio nacer Cesaraugusto, Egipto fue una prefectura al igual que Grecia pero...... Hispania no la conquistó ningún emperador y a la vez todos ellos. Le tocó la gracia a Octavio Augusto pero no fue sino el que culminó una guerra de 200 años contra Hispania en las famosas Guerras Cántabras, esa tierra de conejos era dura de roer, muy dura de roer............. Instaurando así la Pax Romana. Augusto culminó la conquista pero sabed que quien primero puso su "caligae" o sandalia romana fue Publio Cornelio Escipión apodado El Africano por su victoria allá en las extensas llanuras de Zama.