viernes, 13 de junio de 2014

Arminio y la Batalla de Teotoburgo.



     
         Roma, otra vez Roma. La ciudad eterna. Aquella que logró sobrevivir 1000 años, muchas veces acosada, diezmada, masacrada. Pero tal era su poder que lograba reponerse a todos su contratiempos. En las figuras que atenazaron a la ciudad eterna tenemos a Alarico, Espartaco, Anibal Barca, Vercingetorix, Viriato, el cántabro Corocotta y un germano, Arminio comandante militar de los Queruscos. Aquel que hizo morder el polvo a la impetuosa Roma de Publio Quintilio Varo un Magister Militum romano, tirano y opresor. Vamos pues con la historia de la Batalla de Teotoburgo. El principio del fin para Roma. Porque si bien es verdad que ese imperio duraría cerca de 500 años más, no es menos cierto que fue sometido por esas tribus bárbaras a la cuales no sometió.

        Hermann quiere decir el que lucha, el sodado, el guerrero. Citaré un ejemplo para que lo comprendáis. Claudio, el "Yo, Claudio" de toda la vida encarnado en serie por Derek Jacobi y escrito en novela por Robert Graves se llamaba: Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico. Germánico????. Si, Germánico. Todo aquel el cual hubiese ganado una batalla en Germania incorporaba ese nombre a la ya extensa retahíla de apellidos desde la "gens" romana. Claudio era un Claudio, de la dinastía Julio-Claudia y el emperador que nos ocupa Octavio Augusto, sobrino nieto de aquel arquitecto de Roma llamado Julio Cesar. Más tarde vendría Claudio personaje al cual sin duda alguna haré un post. No por nada, mi hija se llama Claudia.

      Así las cosas Arminio era hijo de un noble Querusco. Era muy común que los hijos de las familias nobles de diversas tribus bárbaras fueran a formarse cultural y militarmente a Roma y Arminio pasaría por esa lid al igual que lo hizo Atila. Era pues una forma de acercamiento de gente de pueblos indígenas para que tuviesen un contacto con la modernidad. No en vano, el joven algún día regresaría a su aldea natal y allí contaría la magnificencia y condescendencia de Roma. Sus suelos calientes en los palacios, su agua corriente, sus cloacas, sus termas, sus ágoras, sus coliseos y circos y su cultura. Era una forma de captar adeptos a partir de un joven de estirpe nobiliaria aunque fuese un aborígen. En aquellos años un tercio de la población mundial pensaba en latín.


      Así las cosas, Octavio Augusto se decantó por tomar la iniciativa y lanzarse a la conquista total de Germania. La base vital de los germanos era el comercio, pastoreo y la agricultura de susbsitencia. Roma imponía a los germanos férreos impuestos en especie y esquilmaba al pueblo Querusco. Decir que Germania para el Imperio Romano llegaba hasta el Elba y Augusto pretendía ampliar su imperio más allá de este río pero tendría serias complicaciones.

       El ejército de Augusto contaba con tres legiones unos 15.000 hombres apoyadas por tropas auxiliares, cohortes y profesionales de todo tipo llegando a la friolera de unas 24.000 personas. Dentro de este imponente ejército se encontraba el bárbaro Arminio en el cual todo se quedaría impregnado en su retina. No por nada, traicionaría a Roma y se pasaría al bando de su pueblo, aquel que le vio nacer y que en no poco le dio una educación mandándolo a estudiar a Roma. Sabedor y conocedor de la cultura romana además de la militar alcanzaría su venganza aliándose con su pueblo. Su pueblo como aliado. Su territorio como amigo.

     Poco a poco Publio Quintilio Varo iba adentrándose en un bosque eterno. Lleno de ciénagas, árboles que dispersaban la formación de las Legiones y sus máquinas de asalto, lluvia, frío, niebla y los germanos ya sabedores de los planes de Arminio estaban preparando su venganza. La venganza dicen que es un plato que se sirve frío y a los romanos se lo iban a servir completamente helado.

      Como he dicho, los romanos avanzaban a duras, muy duras penas paso a paso palmo a palmo. Intrincadas subidas, escarpadas bajadas, los pontoneros tenían que emplearse a fondo para rebasar esos ríos menores que cruzaban Germania y... poco a poco, el objetivo de Arminio iba haciéndose cada vez más y más material. Así las cosas llegaron a un bosque, el bosque de Teotoburgo y de repente y como por ensalmo en mitad de una tupida lluvia pertinaz e incesante los Queruscos atacaron. Hombres escondidos detrás de los árboles hacían de lanceros y onderos. Cientos de arqueros subidos a los árboles disparaban miles y miles de saetas las cuales iban a alojarse en las piernas, pechos, cabezas y brazos de los infelices romanos, los cuales no sabían de donde venía tan supremo castigo por parte de la infantería Querusca de la orografía y de la lluvia. Así las cosas, la retirada fue en desbandada.

         Os acordáis de las primeras escenas de "Gladiator", no?. Ese sublime castigo que Roma impone a los Germanos. Pues lo mismo pero al revés.

           Así las cosas, las tropas que no habían pasado todavía por la apisonadora de Arminio se acantonaron en su huída y Varo al día siguiente lanzó un ataque frontal con lo que quedaba de las XVII, XVIII y XIX legiones romanas muy zaherido en su orgullo. El choque fue brutal. Y el final, más que apoteósico para los Queruscos. Los cuales machacaron lo que quedaba de las legiones romanas diezmadas en demasía. Ante tan flagrante disparate Publio Quintilio Varo junto con unos cuantos edecanes sacó su Gladior Hispaniensis, esa espada corta romana española y que tantas victorias dio a Roma y se desventró ahí mismo. Aún hubo un par de Magister Millitum romanos que se rindieron ante Arminio, pero lo que no sabían era que los Queruscos no hacían prisioneros y los pasaron a cuchillo. Y el águila romana pérdida por completo. Esa águila extraviada la cual sin ella la Legión no podía seguir porque se quedaba completamente desamparada. Sin águila, una Legión romana no avanzaba, así de claro. SPQR (Senatus Publicus Que Romanus) El Senado y el pueblo de Roma. Era la divisa legionaria.

         Esta es la historia de Arminio y Germania y de como un tirano Publio Quintilio Varo mordió el polvo.

         Octavio Augusto al enterarse de la noticia destituyó a todos los miembros de su guardia pretoriana tanto germanos como galos. Señalar que los romanos consideraban a los germanos como una gente roma, vasta, poco educada y a los griegos como la élite del saber. Gente refinada, culta y de fiar. Sin ir más lejos, Polibio un esclavo griego era el culmen del saber en Roma. Y decir que Augusto nunca salió de la depresión a raíz de la Batalla de Teotoburgo. Ese que había vencido en las Guerras Cántabras y se había desprendido de Antonio (Marco Antonio) y Cleopatra murió con la espina clavada en el corazón por culpa de Arminio.

          En cuanto a Arminio..... mal, muy mal. En no poco los Queruscos lo tomaron por un loco el cual sedujo seguidores. Y acabó en el ostracismo. Sencillamente, los germanos sufrieron ese pánico escénico que es enfrentarse al mejor y ganar. Supusieron que la venganza iba a ser de una magnitud inconmensurable por parte de Roma. Pero Roma sufrió tal castigo que nunca se repuso de él. No quisieron saber más de esas tribus más allá del Rhin. Sencillamente los ignoraron en lo que al cabo de 5 siglos sería su fin por parte de Alarico. Un caudillo bárbaro que invadió Roma en el 476 ó 478, no recuerdo de nuestra era.

       Arminio, ese héroe teutón sería reclamado después de muchos años como luego explicaré. Pero así y a bote pronto se fugó con Thusmelda. Se fugó por amor dado el ostracismo en el cual acabó su persona. Fue perseguido, vilipendiado, odiado... Y ambos engendraron un hijo que no correría mejor suerte, Tumélico. Con estos mimbres a Arminio lo asesinó el clan de su mujer política y a Thusmelda la mandaron a Roma para burla y escarnio de los romanos que se jactaban de ver a una mujer, la esposa de su vencedor tratada poco menos como a una puta barata. Por si no fuera poco Tumélico pasó a una escuela de gladiadores y le dieron muerte en la arena cual vulgar Tracio de las escuelas de gladiadores de Capua.

         Como colofón a ese héroe, Arminio, decir que en no poco se le rivindicó en la Alemania nacionalista del XIX. Esa Alemania Wagneriana que rendía pleitesía a sus héroes germanos tal que el Sigfrido de los Nibelungos y las Walkirias. Decir, que se le hizo un gran monumento, y decir también que no menos de 27 pueblos germanos se atribuían el nacimiento de Arminio, ahora definitivamente emplazado su origen en la actual Westfalia. Recientemente me fumé un documental sobre Arminio en el cual decían que en Westfalia habían encontrado una estatua ecuestre romana de pan de oro con un caballero con estribos. Imposible. El estribo, en Roma no existía. Qué encontrarían???. A saber.