viernes, 6 de junio de 2014

Rommel, el zorro del desierto.



        Nos centramos hoy pues en el para mí militar mejor militar que dio la Segunda Guerra Mundial. Y en mi modesta opinión si Churchill fue el mejor político el mejor hombre de armas fue este, Erwin Rommel, aquel que se jugó el tipo en Francia, en el desierto y en Normandía. Justo es pues hacerle un homenaje. Con todos vosotros Erwin Rommel:

         Antes de hacer hincapié sobre su persona señalaré que si bien fue Mariscal de la Wehrmacht Erwin Rommel para mí fue el último militar romántico. Un hombre que conquistó a todo un pueblo y lo llenó de entusiasmo dadas sus contínuas victorias militares siempre, siempre en desigualdad de condiciones. Sin víveres, sin municiones, sin efectivos..... sin tanques. Decir también que nunca fue un genocida y él solo se debió a lo único para lo que estaba concebido ya desde pequeño, para el arte de la guerra. Un arte sucio, deleznable, despiadado pero que alguien tiene que hacer porque ha acompañado y acompañará siempre al ser humano igual que la prostitución.

        Corría el año 1891 y más en concreto un 15 de Noviembre cuando nacía un niño llamado Erwin Johannes Eugen Rommel en Heindenheim, Suavia. Esa Suavia tan emparentada con los gallegos porque de allí dicen partieron los Suevos a la conquista de Galicia en el año 409. Hijo de una familia pequeño-burguesa y de un profesor de escuela, Rommel abrazaría ya de muy pequeñito la religión protestante. Rommel sería un niño enclenque, poco desarrollado, enfermizo, corto de talla a la par que soñador, muy soñador y un gran amante de las Matemáticas. Hoy llamaríamos a Rommel un niño prodigio. Se aburría en las clases y no prestaba atención pero siempre lograba buenos resultados. Señalar que pronto tendría especial inclinación por la carrera de las armas e ingresa y muy en contra de los deseos de su padre en la academia de Weingarten como cadete de infantería ya que las vacantes de ingeniería estaban todas ocupadas. Así las cosas y desarrollándose cada vez más en su vocación militar Rommel abandonaría esa abulía que le caracterizaba de pequeño para mostrarse un hombre sin complejos, movido, inquieto e inteligente. Abstemio y no fumador en la escuela militar de Dantzig alcanzaría el grado de Alférez con 20 años.

         Con el paso del tiempo llegó la Gran Guerra, aquella Gran Guerra la cual prometía ser el final de todas y que no sería sino una tumba para más de 11 millones de personas y lo peor de todo un preámbulo de lo que luego sería la más devastadora, la más surrealista, la Segunda Guerra Mundial. Rommel fue herido 9 veces en la Gran Guerra junto con 9 condecoraciones y ascendido a Capitán con la Cruz del Mérito y a su regreso se casaría con su fiel mujer, Lucie. Hija de una aristocrática familia de origen italiano y cuyo padre a la sazón era Gobernador Civil de Ulm, aquella Ulm, la cual vio nacer a otro genio, Albert Eistein y esa Ulm la cual propició una sonada victoria militar a otro italiano, Napoleón Bonaparte. Porque decir, que Bonaparte fue italiano al contrario de lo que se piensa la gente. No era francés. Señalar que el enlace no fue visto con muy buenos ojos ya que Rommel era protestante y Lucie católica.

         Rommel era un tipo extrovertido, dinámico, muy educado. Vestido de civil no parecía sino una persona lacónica y vulgar pero de militar tenía una fuerza más que electrizante. Señalar que solo se sentía a gusto vestido de militar y nada más.


         Pero llegaron los años 20´ y la gran depresión dio al traste con la vocación profesional de Erwin. Una Alemania envuelta en la ruina, la devaluación, la carestía de la vida, el hambre, el paro, la molicie hizo que Rommel se buscase un empleo en una pequeña empresa de seguridad y escribiera en sus horas de asueto que eran muchas un libro que llegaría a manos de Adolf Hitler, su título: "Ataques de Infantería" por lo que así se conocieron en el año 1934. Hitler se quedó asombrado con la figura de Rommel y... se ajustaba perfectamente al estereotipo que él quería de un hombre del pueblo. Así las cosas Hitler buscaba un militar con talento, nacido del pueblo y que sirviera al pueblo muy lejos pues de la Alta Escuela Militar Prusiana. No quería un "Von" quería un hombre vulgar. Señalar que el Nacionalsocialismo tenía sus bases no en poco en la clase obrera que era quien lo había votado. Era una doctrina social de carácter nacional, así como el Comunismo era una doctrina social de carácter internacional. Una obsesionada con la pureza racial, otra con la lucha de clases y ambas igual de nefastas.

         Cuando Rommel conoció a Hitler exclamó: "Por fin, ha llegado el momento en el cual los militares ocupemos nuestros puestos en esta sociedad".

          Así las cosas Rommel se entusiasmó con Hitler y Hitler con Rommel e iniciarían una relación amor-odio que duraría 11 largos años. Hitler se convirtió en su valedor, su mecenas y contaría con él en todo para llevar a cabo la Segunda Guerra Mundial y para desarrollar un nuevo arte de la guerra inventado por Guderian, la Blitzkriegg o "Guerra Relámpago". En 1935 pasaría a ejercer de Jefe de Batallón del Reichstag y Adolf  Hitler purgaría a los "bistecs", camisas pardas o tropas de asalto, las S.A.. Se les llamaba "bistecs" porque por fuera eran marrones y por dentro rojos. Eran las Sturmabteilung y que Hitler se encargaría muy bien de eliminar no se sabe muy bien si porque se le estaban subiendo a las barbas o para limpiar Hitler su reputación, ya que en no poco eran sus mandos homosexuales. Sea lo que fuere las sustituyó por las terribles SS y Gestapo para el caso, los mismos perros pero con distintos collares, ambos unos sinvergüenzas.

         Nos situamos en el uno de Septiembre de 1939. Es en esa fatídica fecha en la cual Hitler se sabe conquistador e inicia la conquista de Polonia. Señalar antes de seguir, lo que era un Nacionalismo Social se iba a convertir por mor de los acontecimientos en unas ansias de expansionismo en toda regla para llevar primero a nivel europeo, más tarde a nivel internacional la locura de la pureza racial de Hitler. Necesitaba pues para ello un Espacio Vital para llevar a cabosu locura y la solución pasaba por ampliar sus fronteras.

         Así las cosas, Adolfo Hitler pone en marcha la Blitzkriegg en Francia y Rommel sería su gran valedor, ese que conquistaría la totalidad de Francia en dos meses y entre Mayo y Junio de 1940. Amén de los Países Bajos como golpe de efecto colateral. Guderian había sido el inventor de la Guerra Relámpago, pero esta táctica militar ya la había utilizado Publio Cornelio Escipión al recorrer de Cataluña a Cartagena en tan solo 12 días con sus legiones sometiendo a todo bicho viviente en la Segunda Guerra Púnica y que aquí os pongo mi enlace:

http://laverdadteharalibre6.blogspot.com.es/2014/05/publio-cornelio-escipion-el-africano.html

        Y ahora, atentos a la jugada. Línea Maginot acababa en 1936 dividía a Francia de Alemania desde Italia hasta Países Bajos en las Ardenas en una longitud de 400 kilómetros. Era una línea de ciencia ficción con inmensos túneles por donde pasaba el ferrocarril e incluso salas con pantallas de rayos uva. Dotada de 105 fuertes aleatorimente diseminados a lo largo de una estrategia de contención, era inexpugnable. Su precio 5000 millones de francos de la época, unos actuales 5.000 millones de euros de la actual (como véis eso es el sueldo de algún politicastro de esos que se sientan en el Parlamento europeo). Justo en frente, otra línea pero esta alemana. La línea Sigfrido. Como podéis comprobar, los alemanes y los franceses se llevaban mal, muy mal. A matar y nunca mejor dicho.

 




        Ante la que se avecinaba y Francia haciendo gala de su Línea (no para nada se habían gastado tanto dinero) concentraron todas sus fuerzas en la Maginot. Rommel llevó a cabo la Blitzkriegg al norte de Francia, es decir por Países Bajos, esquivó la Maginot  subiendo hacia el norte y en tres días los Países Bajos estaban conquistados cercando a los Franceses por su propia retaguardia en una ratonera. En frente tenían su propia línea y Alemania con la Sigfrido y detrás la Septima Divisón Panzer de Rommel. Magistral. Resultado de la operación: 100.000 prisioneros franceses y 4 tanques perdidos por los alemanes que de seguro se quedarían sin aceite, griparían o se les estropearía el tubarro. Francia era pues alemana y Hitler pondría a un títere, Vichy. Señalar que Rommel actuaba siempre por libre. Todo eran ocurrencias suyas, apagaba la radio para no recibir ni una sola orden del Estado Mayor y jamás se sabía donde estaba ni sus mariscales ni sus enemigos. Las Panzer Divizionen de Rommel pasaron a llamarse la "División Fantasma". No es de extrañar pues que cuando Rommel regresó a Alemania Hitler le dijera:

      "Menos mal que ha aparecido, estábamos muy preocupados por usted...".

         Hitler tuvo prisa. Se entrevistó con el presidente de la República Francesa para firmar la rendición en el mismo vagón que se hiciera para la rendición de Alemania en la Primera Guerra Mundial. Acto seguido, se dinamitó tal vagón y ahora se encuentra una réplica en Francia. Si Alemania había pasado por ese calvario de penurias después de la Gran Guerra no fue sino muy en parte por culpa de Francia la cual, completamente inflexible había impuesto unas condiciones durísimas para los germanos. Ahora, gracias a Erwin Rommel los franceses habían mordido el polvo de forma ridícula y Rommel sería ascendido a Mariscal de Campo con 49 años. Ser Mariscal en la Alemania nazi tenía dos ventajas, a saber: la primera el honor de serlo y la segunda acceso directo con el Führer sin intermediarios de ningún tipo. Y... una desventaja, jamás un mariscal se había rendido en Alemania. Tal pésima y feliz circunstancia le tocó en desgracia a Von Paulus, el cual sí se rindió en Stalingrado salvando así su vida y la de sus soldados. Señalar que París vivió una guerra muy, muy dulce, casi romántica diría yo. Pasó inadvertida por los Stukas, Heinkel 111 y Misserchsmitt. Nunca fue bombardeada ni estropeada pero tuvo que tragar como los oficiales alemanes emparentaban con las francesas y tomaban café y copas en los bistros de París en las primaveras galas. Eso sí, jugándose las más de las veces el tipo porque la resistencia francesa llevaba a los alemanes por la calle de la amargura y muchas, muchísimas veces aquellos incautos eran asesinados en pleno café de la plaza de la Vendome. El mejor destino para un alemán era Francia el peor el Frente del Este o aquellos campos de concentración en los cuales un soldado se veía en la obligación de tener que matar con su pistola a cientos de personas al día porque aún no se había inventado un modo industrial y más "humano" de hacerlo. El soldado las más de las veces acaba mal de la cabeza por muchas ínfulas de nazi que tuviera.


          Ahora es cuando le toca el turno al desierto. Un bastón de mando pinta bastante pero no da petróleo. Con estos mimbres he de señalar que los italianos en la II Guerra Mundial eran unos prefectos inútiles y Libia con sus pozos petrlíferos se les estaba escapando al mando del General Grazziani. Así las cosas Rommel es enviado a poner en orden las cosas y como de los italianos no se fiaba asumió por completo la jefatura de la zona sopena de no ir allí. Es el tiempo de las Afrika Korps. Del desierto, de las moscas como pulgares de grandes debido a la ingesta de cadáveres, de las tormentas de arena y de las estrategias a 60 grados centígrados dentro de un tanque. Tobruk y el Alamein son tomados en el verano de 1942 y a pesar de ello Rommel está cada vez más agotado. Por si no fuera poco habría un duelo entre zorros y ratas. Rommel sería el zorro y la rata el hijo de un obispo anglicano con cara de rata. Ese hombre sería Bernard Montgomery, más conocido entre la tropa como Monty. La supremacía británica era aplastante, apabullante más bien diría yo y Rommel ingeniaría toda clase de tretas para desconcertar a Montgomery como por ejemplo camuflar Volkswagen escarabajos con formas de tanque o levantar inmensas polvaredas para que el enemigo se retirara sin librar batalla. Así se las vio y se las deseó Erwin Rommel para soportar durante 2 años sin refuerzos de ningún tipo para que al fin y a la postre con toda la Commanwealth metida en el desierto con más de 1000 tanques doblegaran a un Rommel cada vez más y más debilitado y enfermo al igual que sus tropas. Definitivamente en la Batalla del Alamein Rommel se retiraría con permiso de Hitler y sin rendirse (era muy valioso para perderlo) con 37 de sus tanques en unas condiciones completamente deplorables. Así pues, el Afrika Korps desaparecería como tal en el año 1943 para no volver jamás al desierto. Un desierto conquistado por un general para nada adicto a Churchill, nuevo por completo, y que por carambolas del destino había ido a parar allí a las lejanas tierras de Oriente Medio. Señalar que una vez iniciada la Batalla del Alamein y estando Rommel curándose de una dolencia hepática tuvo que regresar a prisa y corriendo al desierto. Se acercaba el principio del fin para Alemania y es que la guerra definitivamente se estaba decantando del lado de los aliados. En palabras de Winston Churchill: "Hasta el Alamein, perdimos nuestras batallas. A partir del Alamein ganamos todas las batallas".



           En 1944 Rommel participaría muy activamente en el Desemabarco de Normandía. Así las cosas su colaboración sería tanto en lo militar como en lo intrínsecamente estratégico ya que se encargó muy mucho de fortificar el muro Atlántico y no se tragó el cuento de Calais como sus semejantes camaradas prusianos. Siempre pensó que los aliados desembarcarían por Normandía para iniciar así la invasión de Francia. Y... así fue. A Rommel los aliados le tenían pánico, lo consideraban como una especie de demonio que cuando ellos iban él ya había ido y vuelto 20 veces y así iba a ser. Una especie de prestidigitador de la guerra que sabía siempre lo que pensaba el enemigo. Sangre sudor y lágrimas costó aquel desembarco pero Rommel tampoco estaba. Se había largado a Alemania precisamente ese día a celebrar el cumpleaños de su mujer o eso.... o cosas de espías, pero Rommel nunca estaba en el momento justo. Señalar que esta vez fue una casualidad porque tan solo una pequeña mejoría en el tiempo no esperada por ningún bando propició que los aliados diesen el "Mickey Mouse" o contraseña para iniciar la operación "Overlord" aquella en la cual no pienso extenderme porque todos sabemos tal y como acabó. Aclarar, que sin la intervención de Rommel en el tema estratégico hubiese sido practicamente un paseo militar por parte de los aliados. También decir que la resistencia francesa hizo de las suyas ya que dejó por completo inutilizada la mayor parte de las telecomunicaciones alemanas y que pusieron un granito de arena bastante generoso arriesgando sus vidas en pos de una guerra en la cual el mundo entero se jugaba su libertad.

          20 de Julio de 1944, cuartel de Prusia Oriental, la guarida del lobo. Un maletín depositado al lado de Adolf Hitler es cambiado de posición por un edecán del mismo. Minutos antes de inicarse la reunión esta se traslada a otra sala que debido al calor se abren las ventanas. Estalla el maletín y todo salta por los aires. Una pata de la mesa hace de amortiguador entre Hitler y la explosión además de que la nueva sala es más grande y tiene las ventanas abiertas y debido a esto amortigua la onda expansiva. Hitler sale ileso, eso sí, más de 100 astillas se clavarían en su cuerpo y le reventaría un tímpano pero fiel a sus compromisos esa misma tarde se entrevistaría con Benito Mussolini. El artífice del plan un coronel manco y tuerto, Claus Von Stauffenberg, otro héroe. Estaba pues en marcha la operación Valkirya que a la sazón pondría en marcha unas tropas de reserva para eliminar el brazo armado del régimen nazi, las SS y la Gestapo. Nervios, dudas, prisas, polémica... incógnita. Había muerto Hitler?. Pues no. Comienza una macabra búsqueda y captura de los sublevados.

         Erwin Rommel no quería saber nada de esto pero lo sabía muy bien. Contaban con él una vez eliminado Hitler para detentar la jefatura del estado y pactar así una rendición honrrosa con los aliados pero falló. Comienza así una interminable fiesta macabra de interrogatorios. Rommel no sabía su destino final caso de que la sublevación triunfase pero sí sabía lo del atentado y no consintió en avisar a Hitler. Pero en una sesión de interrogatorios un general, Von Stülpnagel y al cabo de una paliza se le oyó musitar el nombre de Erwin Rommel. Había sellado el destino del mariscal. Más de 5000 oficiales, soldados y funcionarios de la Wehrmacht fueron interrogados, fusilados y colgados de cuerdas de piano. Hitler había ordenado grabar en películas las agonías de estos infelices las cuales luego revisaba regodeándose con el sufrimiento de los mismos. Quedaban 9 meses para acabar la guerra y varios millones de personas hubiesen sido salvadas si hubiese triunfado el asesinato y la operación Valkirya. Y Rommel en medio.


          Rommel un mal día circulaba en su potente vehículo pero un avión aliado hirió de gravedad al mariscal salvando éste la vida milagrosamente. Era la excusa perfecta para la gigantesca maquinaria de engaño de Hitler. Así pues, su funeral estaría ya bien preparado una semana antes y se le enterraría bajo cualquier caso como se merecía un héroe alemán, no por nada la prensa del pueblo era muy, muy favorable hacia su electrizante figura y carisma. La excusa, su accidente. La causa real, una pastilla de cianuro.

         Ulm, 14 de Octubre de 1944. Rommel sabedor de lo que le esperaba se había vestido de Mariscal de Campo con bastón a diestra y esperaba con su mujer Luci y su hijo Manfredd su triste final. A Rommel le darían a elegir entre dos opciones. Suicidarse y que su hijo no fuese apartado de la Wehrmacht (era bombero militar) o un juicio sumarísimo del cual jamás saldría absuelto y sería condenado a muerte. Rommel optó por la primera opción. Así las cosas se montó en el coche de sus verdugos, se despidió de su familia y mordió la cápsula de cianuro. Enseguida las exequias, la pompa y la circunstacia. Un héroe militar había tenido un accidente y se lo habían hecho tragar al pueblo alemán.

         La rata, ese que fuera su otrora enemigo a la par que admirador Bernard Montgomery, sintió muy mucho el funesto final de su  zorro favorito. Montgomery siempre se sintió muy inferior hacia la figura de Rommel y lo admiraba en el fondo y en la superficie. Jamás lo subestimó. En mi humilde opinión a Monty le paso lo que a todo soldado por muy loado que sea. Se sintió una víctima más al igual que Rommel en esa pátina de servicio al pueblo en la cual te juegas la vida las más de las veces por vocación para que al fin y a la postre, el sistema te fagocite o te expulse en el momento que decide que ya no sirves para nada. Sí, creo que Montgomery tuvo lástima de si mismo aún sabiéndose ganador.

         Como conclusión a este ladrillo señalar que Rommel fue el mejor militar que dio Alemania y el Siglo XX. Subestimado por aquella casta prusiana obtuvo magníficas victorias militares. Muy querido por sus inferiores en rango se sabián seguros con él su forma de entender el arte de la guerra. Nunca arriesgó más de la cuenta y aún así ganaba todas las batallas y siempre, siempre con el mínimo de efectivos y en desigualdad de condiciones. El pueblo lo adoraba porque era un militar al servicio del pueblo y prueba de ello fue que tuvieron que quitárselo de encima mintiendo y vilipendiando a una sociedad entera que para ya entonces había sido engañada vilmente y había perdido toda dignidad. Sabed que el pueblo que más mentiras acumuló durante la Segunda Guerra Mundial fue el pueblo alemán y luego el soviético o casi me atrevería a decir que estuvieron a la par con Goebbles o sin él estos últimos. Reseñar que aquella frase de "Una mentira repetida 1000 veces es una realidad" no es de Goebbles sino de Lenin.

         Recientemente la mujer de Rommel murió muy mayor. Alemania la enterró como se merecía a la esposa de un héroe con fastos militares en un funeral de Estado. Y... es que Rommel nunca, nunca fue un nazi solo un magnífico soldado al servicio del pueblo.


      P.D.: Especialmente dedicado a mi eterno amigo. Oscar Pascual Ibarzo el cual me sugirió este post y que en no poco espero le guste.