viernes, 21 de febrero de 2014

El desastre de Ribadelago.







    Corría el año 1959 y más en concreto un 9 de Enero entre las doce y la una de la mañana cuando de forma improvisada la presa de "Valle de Tera" en la comarca de Sanabria (Zamora) inundó el pueblo de Ribadelago. 8 millones de metros cúbicos de agua acabaron por siempre y para siempre con la tranquilidad de un pueblo zamorano dedicado en no poco a la agricultura y la ganadería.
     Se iniciaba así un largo periplo de desdichas para los habitantes de Ribadelago que a partir de entonces empezaron a denominar su lago de toda la vida, el lago Sanabria como el "gran cementerio lacustre".
     La presa rompió y arrastró a aquellos 144 infelices a una suerte incierta en un principio y ciertamente de facto hacia el lago Sanabria dándoles allí mismo cristiana sepultura en un cementerio improvisado y natural morgue. Un tercio de la población murió en ese envite.
     Al día siguiente había boda en el pueblo y por consiguiente noche festiva para muchos habitantes del pueblo que entre partidas de guiñote, vinos, cervezas, dimes, diretes y jolgorios lograron salvar la vida viendo la catástrofe que se avecinaba. Los poco trasnochadores sin duda alguna lo tuvieron más dificil para salvarse. Es más, encaminábanse y sin saberlo en sus lechos a una partida de naipes entre ellos y la muerte. Solo que ésta última llevaba las cartas marcadas.

         El ejército no tardó en llegar contemplando horripilado las lamentables escenas. Ribadelago se convirtió pues en una suerte de periodistas de todo pelaje, fotógrafos, filmadores... todos querían dar testimonio del desastre producido en Zamora. Entre ellos, un testigo de excepción: Alberto Vázquez Figueroa que con 22 años comandaba una expedición de submarinistas lanzaroteños (casi la única que había en España) los cuales su misión era rescatar la mayor cantidad de cadáveres posible. Alberto, cuenta que se sumergieron en las gélidas aguas del lago Sanabria, lo primero que hizo fue orinarse en el traje para poder entrar en calor y una vez sumergido apagar la linterna. Sencillamente lo espeso del barro en suspensión reflejaba cualquier imagen posible, por lo que optó por ir tanteando a ciegas. Ora, un brazo, ora, una pierna, un miembro allá un pie acuyá.. Definitivamente él y su equipo lograron rescatar veintitantos cadáveres. Vázquez Figueroa olvidó ese luctuoso episodio el cual al cabo de 50 años y casualidades del destino alguien se encargaría de recordárselo pero eso es algo que aclaro y señalo al final del post como posible fenómeno sobrenatural o.... de seguro casual. No obstante, los caminos por los que nos lleva el Señor son inexcrutables y las más de las veces incomprensibles. Así es la vida.

         Ministro de la Gobernación: Camilo Alonso Vega. Aquel compañero de academia del General Franco hizo lo que pudo en el caso para el buen transitar del Régimen y de su amigo y compañero de fatigas Franco. No silenció Camilo, pero tampoco alarmó y ni mucho menos pronosticó los acontecimientos, no en vano la tragedia fue filmada por NODO y se expuso en todas las salas comerciales de la época sin cortapisa alguna. Me he fumado la práctica totalidad de NODO y conforme evolucionaban los tiempos siempre daba una de cal y otra de arena. No por nada se aproximaba uno de los planes más audaces de la dictadura del General Franco. El Plan de Estabilización.



     Diagnóstico del desastre, el siguiente: Según Torroja, famoso arquitecto y a la sazón abuelo de los Hermanos Torroja del grupo Mecano nada de nada porque no le dio tiempo. El prestigioso arquitecto murió a los dos años del desastre pero tomó el relevo José Antonio Torroja, hijo del ya citado y padre de los componenentes del famoso grupo pop de los 80´ e identificó diversos fallos de mampostería, y de resistencia de materiales. A parte de sospechar que algún arquitecto, o perito llevaba un excesivo nivel de vida para la época y el sueldo que cobraba. Os suena, no???. Por lo visto se mezcló el cemento con diferentes materiales porosos para así economizar en el mismo y agilizar las obras. El General Franco por lo visto tenía mucha prisa en agilizar obras hidráulicas para verterbrar el país pero no cayó en que algún intruso se podría colgar una medalla a base de ir rápido y hacer chapuzas. La vocación de Franco era buena con sus pantanos pero Ribadelago pagó el progreso y lamentablemente con creces.

     Finalmente se cerró el caso con las ya citadas indemnizaciones y resultaron zaheridos el dueño de la empresa que fabricó la siniestra presa, un ingeniero y dos peritos a 1 año de cárcel que según tengo entendido y si alguien tiene a bien corregirme no cumplieron. Os suena????.

      Hubo escenas de todo tipo. Gente subida a los tejados dejando al abuelo al albur de los acontecimientos por tener rehuma y no poder subir las escaleras. Niños arrancados de las manos y brazos de sus padres, e.t.c.... El ganado convirtió la zona en algo inhabitable y pasto de enfermedades. Copiosa fue la acción de la Guardia Civil que evitó en todo momento este tipo de descalabros desalojando esos cadáveres. Pero la inmensa mayoría de las víctimas mortales fueron arrastradas hacia las entrañas del Lago Sanabria.

       Las autoridades prohibieron en toda regla pescar durante muchos años, no por nada los peces del lago Sanabria estaban alimentados de cadáveres y engordados a placer alegres y panzudos en una danza macabra de proporciones bíblicas.
      
     
  En cuanto a la enmienda económica del desaguisado, 25.000 pesetas por un niño, 60.000 pesetas por una mujer y 90.000 pesetas por un hombre. Esas fueron las indemnizaciones del Régimen de Franco para las víctimas de Ribadelago. A un personaje popular, solo uno que tenía un negocio: 150.000 pesetas, todas ellas de la época, claro. Franco no reconstruyó el pueblo, sencillamente hizo uno nuevo que se llamó "Ribadelago de Franco". Con la llegada de la Democracia pasaría a llamarse "Ribadelago Nuevo". Qué originalidad en los nombres, tanto en la Dictadura como en la Democracia. Ni a Belchite ni a Guernica les pusieron ningún adjetivo, menos mal. Si bien hay un Belchite Nuevo y un Belchite Viejo en ruinas.

     En resumidas cuentas y ante desastres de este calibre los únicos que pagan son las pobres víctimas. Los padres, madres e hijos y abuelos de la catástrofe. Evidentemente una vida humana no tiene precio, es excesivamente cara para los familiares pero para las autoridades y los seguros siempre tiene un precio como es muy lógico o muy terrible.


      Nos retrotraemos para finalizar al principio del post y citando a Alberto Vázquez Figueroa. Dudo mucho que estuviese ensayado. Si algún novelista se basa en una realidad es Vázquez Figueroa. Toda su obra tiene un poso de veracidad increíble. No miente, se informa y en base a ello construye una historia siempre con posos reales. Tan real como este post. Se trata de un extracto de Documentos TV. Vázquez Figueroa juró aparcar lo peor de su vida en el fondo de su subconsciente junto a las víctimas de Ribadelago y sólo por ello no se trata de ningún montaje televisivo.

   Os recomiendo aguantar los tres minutos que dura el video, me parece impresionante, la cara que se le pone a Figueroa.

 Video:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/fue-noticia-en-el-archivo-de-rtve/vazquez-figueroa-50-anos-despues-ribadelago/636392/

  Información del novelista:

http://www.albergueria.es/anoscin2.htm