viernes, 28 de febrero de 2014

Carl Sagan y la Voyager.


    
"A veces creo que hay vida en otros planetas y a veces creo que no. En cualquiera de los casos la conclusión es asombrosa".

    Esta frase se la debemos al astrónomo norteamericano de origen ucraniano y Judío Carl Sagan.

    Corría el año 1939 cuando un niño entró con su madre en una biblioteca de su barrio de Brooklyn y le pidió al bibliotecario un libro sobre estrellas. El bibliotecario viendo que se trataba de un infante le aconsejó uno sobre estrellas pero de cine. El niño le dijo que quería uno sobre estrellas de verdad de las que hay en el cielo y el empleado de la biblioteca ante su estupor le dejó uno sobre constelaciones. Había nacido un mito, Carl Sagan. Decir que el pequeño Carl a la larga se haría físico y que fue un niño con mucha suerte. Su madre era muy religiosa y a su padre no le interesó nunca la religión aunque sí fue un buen hombre. Aunque de extracción humilde, sus padres lograron darle unos estudios y nació con mucha suerte. Si Carl de origen judío hubiese nacido en Europa y no EEUU, posiblemente no hubiese llegado a ser astrofísico, hubiese acabado convertido en una pastilla de jabón.

      Se matriculó en la universidad de Cornell de Física, fue catedrático de Astronomía y Ciencias del Espacio y contribuyó en no poco al lanzamiento de la sonda Voyager. Pero no estamos aquí para hablar de Carl Sagan, sí para hacerlo del Universo.


          En el proyecto Voyager a Sagan se le ocurrió una brillante idea. Colocar un disco de oro dentro de la sonda para que en el remotísimo caso de que una civilización extraterrestre y pensante encontrase la sonda pudiese contemplar lo que los Humanos fuimos una vez. La Voyager en su disco porta un mensaje en 55 idiomas, 4 dialectos chinos, 12 idiomas del sur de Asia y 5 lenguas muertas. Así como un repertorio en imágenes y sonido de lo que ha sido el hombre en su evolución o... de lo que al menos se sabía en el año 77`. Ese disco se llama "Los sonidos de la Tierra" y es hoy por hoy lo único que nos acerca a una civilización extraterrestre.
    


         La Voyager a diferencia de la Viking que está en Marte seguirá su viaje como una botella en el inmenso océano cósmico toda la existencia del Universo, avisando de que una vez existió un planeta habitado por seres más o menos inteligentes que fueron capaces de sufrir, reir, morir, matarse entre ellos, quererse, odiarse, trabajar, creer en deidades y de autodestruirse en pocos minutos y todo por la ocurrencia de un niño el cual no se dejó aconsejar por un bibliotecario que le ofrecía un libro sobre estrellas de cine.

        La Voyager está condenada a eso y mucho más. La Viking probablemente sea en un futuro más cercano que lejano un simple entretenimiento en un museo de Londres o Nueva York. Un mero objeto digno de admiración. Pero la Voyager vagará y vagará durante toda la existencia del Universo.

        No se como serán los extraterrestres si los hay pero de lo que sí estoy completamente seguro es que se regirán por las mismas normas del Universo que nos regimos nosotros y desde luego estarán compuestos por un poco de Mercurio, Hierro, Agua, Zinc, Sodio, Magnesio y Plomo al igual que nosotros. Pero para entonces nuestra sonda Voyager estará muy, muy lejos. Navegando a una velocidad de 17 km/segundo. Quizá ya hayamos desaparecido como especie en la Tierra cuando la Voyager haya alcanzado la primera estrella dentro de 40.000 años. Hoy en día es el objeto más lejano lanzado por el hombre a 19.000 millones de kilómetros de la Tierra dejando el espacio de influencia de nuestro sol y adentrándose por méritos propios en lo que se denomina el espacio interestelar. La Voyager es sin duda un mensaje interestelar de una civilización inteligente.

        Puede que entonces una civilización extraterrestre se la encuentre varada en el espacio y la rescate del mismo, la baje a su planeta y analice lo que fuimos o lo que seremos entonces. Creo que el Ser Humano está condenado a dominar el Universo en sus distintas formas, creo que es una misión que nos hemos encomendado y creo que es la única misión para la que nos fabricó Dios y no la de autodestruirnos. No por nada vivimos en una contínua lucha entre el bien y el mal. O nos lanzamos a saber más del espacio interestelar o nuestro planeta está firmemente condenado a desaparecer en una mera anécdota de lo que fue, ha sido y será el Universo. Sagan enunció una de las frases más pacíficas que se han dicho nunca: "Si alguien está en desacuerdo contigo, déjalo vivir. No encontratrás a nadie parecido en 100.000 millones de galaxias".


      Los astrónomos para dar una cifra más o menos imaginativa de la cantidad de estrellas que hay en el Universo se les ocurrió compararlas a todos los granos de arena que existen en todas las playas de un planeta llamado Tierra. Sufrimos, creemos y nos alegramos pero cualquier atisbo de emoción no es nada en comparación con lo que es el Universo y sus contínuos movimientos. Cuando vamos por el campo, el mar o el desierto pensamos que eso es la naturaleza porque somos simples de natural y excluyentes con lo que no comprendemos pero nada más lejos de la realidad, la naturaleza es también un planeta, una estrella o una supernova.

        En otro orden de cosas el hombre, nace, crece, se desarrolla y muere. Es simple energía de lo que un día no fue, sí fue y dejo de ser para finalmente formar parte de lo que en realidad es el Universo, un ambiente encantador a la par que hostil. El hombre en su continuo devenir justifica lo que no comprende en un Dios. Creador omnipresente del Universo. El ser humano no está concebido para comprenderlo todo y busca en lo pecaminoso de su existencia un contacto con algo que le haga razonar en el ir y venir de su alegre pero a la vez azarosa vida debido a sus interrogantes. Sencillamente su creador lo programó para no ser capaz de entenderlo todo. En otro orden de cosas y en su origen tanto del hombre como del Universo hay muchas teorías en su formación teorías que siempre serán justificadas en base a un Ser Supremo el cual un día creo al Universo y le condedió al hombre una serie de casualidades y vitolas que son la simple posibilidad de existir y de comprender guardándose un as siempre en la manga, la de nunca saber quien fue su creador.
        
        Decir, que hay teóricos que apuntan la posiblidad de que la vida en la Tierra sea extraterrestre o importada por extraterrestres. No obstante, esta teoría es tan absurda y meramentte justificativa como otras muchas, el hombre en sí ya es un extraterrestre y si la ya señalada teoría marciana fuese verdad al marciano también lo tuvo que crear alguien u otro extraterrestre que a su vez alguien también lo creó.

        Nuestro propio organismo forma parte de un Universo caracterizado en parte y en nuestra ignorancia por la lucha entre el bien y el caos. El bien son las células que nacen, crecen y desarrollan y el caos la muerte de esas células. Pero al Universo eso simple y llanamente le importa muy poco porque también sus galaxias pasan por ese mismo trance para volver a regenerarse en otras nuevas. Simplemente el Universo no se deja engañar y lo asume a diferencia de nosotros que no comprendemos en que nos regeneraremos en función del caos de nuestro final. El Cosmos sí lo sabe.



          Carl Sagan afirmaba que todo lo que somos proviene de una estrella de vida más o menos media que es el sol. Sagan a pesar de ser judío era un hombre agnóstico y tremendamente escéptico en el planteamiento de un Dios. Partía de la base de que Dios no está ni mucho menos pendiente de la muerte de un ser vivo pero sí de la formación del Cosmos que se ordena y se desordena en función de la Física de cada instante y el Universo es por tanto el que da o quita la vida en función de ese orden primordial. Para la religión sencillamente tenía una máxima: "A grandes afirmaciones, grandes evidencias". Esta foto fue tomada por Sagan desde la Voyager. Es La Tierra a 6.000 millones de kilómetros.

         
         Fue ante todo un divulgador. Recuerdo en uno de sus capítulos cuando justificaba el tamaño de un átomo en función de los cortes que se le podía hacer a una tarta. Una porción de tarta, cortada a su vez una y otra vez y así hasta cien veces daba como resultado el átomo. Sencillamente no se anduvo a la hora de explicar y divulgar la Astrofísica con milongas. Ni utilizó palabras rimbombantes completamente alejadas de quien él fue desde su nacimiento, una persona vulgar. En su vulgaridad trabajó para vulgares, divulgó para vulgares y asumió que nuestra presencia en la Tierra y el Universo es meramente vulgar. Así las cosas, sus planteamientos fueron tan entendibles como lo pueden ser para un niño. Siempre se vio como aquel día en el cual acudió a una biblioteca y pidió un libro sobre estrellas. No de cine, sino de las que brillan y tiemblan. Porque..... queridos amigos. Porqué tiemblan las estrellas???. Quizá sea porque en el fondo admiten la presencia de los humanos.....

         Pero.... las estrellas también mueren. Carl Sagan falleció a causa de una rara enfermedad, mielodisplasia. Tras tres transplantes de médula su cuerpo no pudo más y murió el 20 de Diciembre de 1996. Tenía 62 años.

https://www.youtube.com/watch?v=ZP7K9SycELA