jueves, 10 de abril de 2014

Napoleón y Borodino. La retirada de Napoleón de la campaña de Rusia.






        Otra vez ese loco, Napoleón Bonaparte. El gran militar, gran estadista, gran comandante. Hoy nos vamos a centrar en una de sus victorias. La Batalla de Borodino. En mi opinión el canto de cisne de Bonaparte. Aquí fue donde dió el Do de pecho, aquí fue donde empezó a perderlo todo y aquí fue donde Bonaparte y a pesar de su victoria tuvo que admitir que no era invencible. Vamos pues a Borodino, la campaña de Rusia de la Grande Armeé.

       650.000 hombres desplazó Bonaparte a la conquista de Rusia. 650.000 hombres que de los cuales regresaron tan solo 75.000 y es que Napoleón se las prometía muy felices a la hora de conquistar la Santa Madre Rusia. Napoleón no buscaba la victoria total sobre Rusia pero sí ansiaba que Alejandro I a la sazón zar de todas las Rusias capitulara ante el empuje, el envite del corso. Napoleón en lo mas fondo de su ser pensaba que conquistar Rusia era completamente imposible. Millones de kilómetros cuadrados avalaban su teoría de un subcontinente enorme pero sí podría obligar a capitular a Alejandro y expandir militarmente sus intereses por toda Rusia a costa de propagar sus ideas liberales y anticlericales.

     Al frente del contingente ruso un general, Kutuzov:

         Kutuzov era un general desorganizado, poco interesado en la estrategia, se dormía en las conferencias y dicen que se llevaba putas al frente, borrachín, viejo y tuerto, Kutuzov era la antítesis de personajes de la talla de Murat cuñado de Napoleón y Rey de Nápoles, Lannes o Du Pont. Kutuzov pensaba que al fin y a la postre la Santa Madre Rusia se las vería con un ejército invasor por sí sola sin ayuda de nadie más.


     No le faltaba razón, Rusia ha fagocitado siempre cualquier ejército que se precie. El de Napoléon con unos efectivos de 650.000 soldados provenientes de 18 nacionalidades y el de Hitler con una surrealista cantidad de 4.000.000. de soldados en la Operación Barbarroja, una operación que duraría 4 largos años.


        Con estos mimbres el enemigo natural de Francia era Inglaterra. Desafíar al segundo ejército terrestre de Europa como era el de Rusia y vencerlo no dejaba de ser un acicate a la hora hacer méritos para la conquista de Inglaterra. Rusia tenía una gran cantidad de efectivos militares muy útiles a la hora de un posible asalto a las islas. Si bien, Napoleón siempre fue artillero con 16 años de experiencia en ese arte de la guerra pero incapaz de gobernar una triste bonitera de la época, sí que se sentía a gusto entre la artillería desde aquel famoso sitio de Toullon y que tanta gloria le dio al a posteriori emperador.

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       El Emperador no estaba en su mejor momento. Señalar que padecía de unas extrañas fiebres, se especula incluso que sufriera un trastorno depresivo. Así las cosas y con un ejército napoleónico disperso por Rusia la batalla se vió muy igualada en fuerzas. Se calcula que el contingente ruso poseía unos 120.000 hombres contra 140.000 franceses. Señalar también que desde que partiera la expedición en Junio de 1812 la Santa Madre Rusia en incursiones había fagocitado 150.000 soldados franceses en escaramuzas o batallas menores tales que la de Smolensko.

      Así las cosas, la táctica de Napoleón era un ataque sencillo y frontal. Donde ambos ejércitos se vieran las caras y concluir en un solo día la batalla. Nada de tácticas al estilo de Austerlitz. Murat y Neille no hacían sino renegar de la actitud militar y simplista de Napoleón y ante su negativa de enviar a la Guardia Imperial. Sencillamente decían: "Si tan enfermo está y tan mal dirige el ejército que vuelva a las Tullerías" y... vaya que si se iría a las Tullerías. Volvería a las Tullerías él y su Guardia Imperial integrada por una élite de 30.000 soldados y que era su visado de vuelta a París. Napoleón no consintió que su guardia personal entrara en combate. Una felonía en toda regla.
        La batalla fue relativamente breve, unas 14 horas en dislate tras dislate. Se supone que entre rusos y franceses perecieron en torno a unas 90.000 personas en un solo día lo que hace por sí sola la jornada más sangrienta de las batallas napoleónicas. Tres veces lograron los franceses incursionar en las líneas enemigas y otras tres veces fueron capaces los rusos de reabastecerlas. Decir que la batalla fue ganada por Bonaparte, ya que los rusos se retiraron, y felíz circunstancia sería esta, dado que Napoleón en esa batalla tan solo había logrado avanzar 80 tristes metros y para ello había pagado un coste muy, muy alto. 30.000 soldados franceses contra 60.000 rusos. La Batalla de Borodino fue trájica, muy trájica en cuanto a coste militar pero peor sería lo que les aguardaba a esos infelices de la Grande Armée.






      
       Como he dicho antes, Borodino sitaba a uno 110 kilómetros de Moscú. Con los antecedentes arriba ya descritos y con un sentido muy lógico de lo que es la guerra, Napoleón prometió a sus soldados y oficiales que en unos días estarían en Moscú. En este estadio de la invasión Napoléon ya había sacrificado a no menos de 40 generales y 110 coroneles muy valiosos. Aún así Napoleón se lanzó a tomar Moscú. Pero Moscú les aguardaba completamente incendiada. Moscú era una ciudad basicamente construida de madera y los soldados rusos habían quemado su propia capital. Fue aquí donde Napoleón se percató no sin razón de que estaba en una ratonera sin salida. No en vano un gobernante no quema una ciudad así como así y menos la capital. Sabía el Emperador que los rusos se habían replegado para contraatacar y regresar con más y mejores efectivos y que aquella especulación suya de que Alejandro I iba a firmar un armisticio para que cesase esa carnicería caería en saco roto. Alejandro I, ni Mijail Kutuzov entregarían Rusia al Emperador por mucho que hubiese llegado hasta la capital del Imperio y al Kremlin.

        Hasta 5 semanas esperó Napoleón la noticia del Zar de capitulación. Hasta este extremo resulta practicamente increíble que un tipo del talento de Bonaparte se dejara engañar de esta manera. No en vano, Napoleón no quiso pasar de Moscú ni adentrarse más en las interminables estepas rusas sin nada que conquistar y menos teniendo en cuenta que los rusos se estaban reabasteciendo de hombres y material. Así las cosas Napoleón ordenó dar media vuelta. Había estallado un pequeño motín en París, nada grave y..... el Invierno ruso se les había echado encima. En el vigésimo primer boletín de la Grande Armée se puso de manifiesto la retirada de Rusia con las manos completamente vacías o... casi vacías, para muchos infelices. En el grabado que aquí acompaño se muestra un pensativo Napoleón jugando una partida de ajedrez contra Rusia. Una Rusia que es la muerte. Era el 18 de Octubre de 1812.

       Ese sol, "el sol de Austerlitz" no salió nunca en la campaña de Rusia.






            Decir, que el pillaje entre los soldados napoleónicos, otros ejércitos y aún en nuestros días está muy generalizado pero los franceses se encontraron con una ciudad completamente vacía y a su merced pecuniaria. No fueron pocos los que se despojaron de capotes y enseres que les hubiesen salvado la vida con tal de apropiarse de objetos de valor de las casas moscovitas, véase las más de los casos: baratijas. El regreso del ejército francés parecía un desfile de buhoneros antes que un ejército al uso y conforme Dios manda. Así encomendados a la suerte que les aguardaba, la de cerca de 2500 kilómetros con temperaturas de hasta 40 grados bajo cero y nada que llevarse a la boca. "Ricos" pero inminentemente perdidos.

            En cuanto a Napoleón ahora sí regresaba a París en avanzadilla con una Guardia Imperial personal de lo más granado del ejército francés con unos efectivos de 30.000 hombres capaces de salvaguardar el tipo de su comandante de la forma más fiel posible. Ahora sí que regresaba a las Tullerías y tenía más prisa que nunca por abandonar Rusia dejando a la Grande Armée encomendada a Dios o al demonio.

         Comienza pues un éxodo que da pena. El frío, las enfermedades, el hambre, la sed y los cosacos pusieron en jaque al mayor ejército de la Historia de la Humanidad hasta entonces. Cuentan las crónicas que aquellos infelices que se habían despojado de víveres, ropas y enseres para acaparar, pillar y robar otros más mundanos recogían los capotes, casacas y botas de gente como ellos que habían caído y que la muerte inexorablemente pasaba de un soldado muerto a uno vivo como una maldición de Dios. Pero... Dios aquí no tenía ninguna culpa. La vanidad primero, la supervivencia segundo y la ignorancia tercero ajustaría cuentas con esos soldados que habían en no poco pillado. Así las cosas un capote arrebatado a un cadáver, un sombrero o unas botas eran la muerte casi segura ya que tales prendas estaban infestadas de pulgas y chinches que traspasaban la enfermedad de un soldado a otro como si de una plaga de proporciones bíblicas se tratara.

        Por si fuera poco, los cosacos acosaban continuamente a la Grande Armée en su patética retirada. Los cosacos eran el terror de los franceses. Gente ruda, poco cultivada, acostumbrada a un terreno inhóspito, los mejores jinetes de Europa y unos perfectos maestros en la técnica de la guerrila dieron cuenta de llos. Se caracterizaban por no hacer prisioneros y desollaban vivos a los franceses. Toparse con un cosaco era una muerte inminente e incluso Napoleón al frente de sus 30.000 soldados de la Guardia Imperial se las tuvo que ver con ellos. Hasta Hitler tuvo su divisón de cosacos adscritos a las SS.



  

        Con estos mimbres los franceses empezaron a caer como moscas en una danza macabra. Primero cayeron los pocos caballos que tenían, luego los perros que podían mal cazar en cualquier pueblo en el que recalaban y.... luego el canibalismo. Señalar que pueblo por donde pasaban pueblo que los propios rusos arrasaban haciendo gala de su política de tierra quemada. Al francés ni agua. Cuentan que en una localidad en la cual pararon llamada Vilma allí murieron en una cifra de 80.000 franceses. El pueblo tenía un pequeño museo botánico el cual albergaba una serie de órganos tanto animales como humanos conservados en formol. Evidentemente se los comieron.


        Llegados a este puento es cuando empieza el episodio más surrealista que pudo vivir la Grande Armée. Estamos en el río Berezina y en ese río, un puente. Los franceses ya en una desorganización total y absoluta se dispusieron a cruzar el pontón. Una voz: Que vienen los cosacos!. Los franceses se apresuraron a cruzar el puente en tropel y sin organización alguna. Unos lo intentaron cruzar a nado muriendo de frío y una compañía de cañoneros decidió volar el puente vendiendo muy, muy cara la suerte de sus compañeros rezagados. En ese macabro episodio perecieron 30.000 franceses ahogados, helados de frío, pisoteados en el agua por sus compañeros y aquellos que no habían logrado cruzar el puente quedaron a merced de los cosacos dando así por sellada su suerte.










       
         Así las cosas, lo poco que quedaba ya del ejército de Napoleón iba menguando a pasos agigantados, en total 2000 kilómetros los separaban de Francia, y un ejército, la flor y nata de Francia, hombres en su mayoría de entre 20 y 30 años, algunos un poco más mayores junto con sus oficiales fueron cayendo uno a uno en ese maldito invierno hasta alcanzar la friolera cifra de 575.000 víctimas. Ese fue el legado que les dejó Napoleón en 6 horribles meses que duró la campaña de Rusia. Luego movilizaría jóvenes de poco más de 14 años. Se había jugado su ejército en las inmensas estepas de la Santa Madre Rusia.

       Finalmente y superado por los acontecimientos el Emperador abdicaba un 20 de Abril de 1814 y que casualidades de la vida 131 años después cumpliría Hitler 56 años en el búnker en un cupleaños macabro y surrealista. Abdicaba el Emperador y se dirigiría al exilio a la Isla de Elba con 400 soldados de su Guardia Imperial, para luego volver. Volver loado y laureado tal que un emperador romano. Francia echaba mucho de menos a ese genio que tantas victorias militares y gloria le había proporcionado. Luis XVIII no hacía sino mandar ejércitos en contra del remozado Bonaparte y los soldados tiraban su impedimenta y se unían a él reconociéndolo como el gran Emperador. Bonaparte estaba emparentado por matrimonio con Luis XVIII en su segundo matrimonio con María Luisa de Habsburgo, por lo que el rey francés era primo suyo. De esta guisa un día en Versalles apareció una pintada que rezaba:

   "No me envíes más soldados, primo. Ya tengo los suficientes..."

       Se iniciaba así la campaña de los 100 días donde combatió muy bien para al fin ser derrotado por el Duque de Wellington en Waterloo y desterrado definitivamente a la Isla de Santa Elena de donde salió con los pies por delante para ser enterrado en los Inválidos. Su hijo sería el Rey de Roma.




       
       Como reflexión decir que no se que se le pudo pasar a Napoleón para embarcarse en la aventura de Rusia. Es completamente incomprensible. Es comprensible que quisiera hacerse valer allí y dominar política y militarmente a Rusia pero lo que es inimaginable la mala dirección que tomaron los acontecimientos para un genio militar del calibre de Bonaparte. Porqué avanzó sobre Moscú?. Eso de por sí ya fue un disparate con lo menguado de su ejército pero no lo fue menos su estancia de 5 semanas en la capital rusa a la espera de que el zar le propusisese una paz y esparando al Invierno. Fue un órdago al zar?. Un error garrafal de Napoleón?. No lo entiendo. Ya de por sí la Batalla de Borodino la enfocó sin ningún tipo de táctica pero lo demás aún fue un error todavía más grande. Pero la Historia es así.

       En todo lo que he leído y aprendido de Historia los cuatro mayores disparates para mí han sido:

       1.- Anibal y su negativa a no tomar una Roma completamente a sus pies y acantonarse en Capua a la espera de acontecimientos.

       2.- Atila, y su negativa a saquear París porque el Papa se llamaba León (fue una de las causas).

       3- Napoleón en Rusia.

       4.- Hitler y su manía de abrir dos frentes. Uno contra Inglaterra en una batalla perdida por la Luftwaffe y otro en la Operación Barbarroja o campaña de la URSS. Además de rodearse de brujos, alquimistas y toda suerte de ocultistas para decidir una campaña militar.


        Sobre Napoleón no tengo nada que decir. Sencillamente me parece un tipo admirable. Un magnífico Emperador, comandante, político y estadista. Mi opinión sobre el Emperador de Francia ya la dejé bien clara en otro post sobre "Los Sitios de Zaragoza" y que aquí os voy a enlazar. Pero lo de Rusia es completamente inadmisible para un personaje de su talla. Destacar que fue un megalómano más y que se lanzó a lo loco y sin sopesar las vidas de esos más de medio millón de hombres que jamás volverían a ver Francia. Claro, que él tenía a su Guardia Imperial.........

    Aquí Los Sitios de Zaragoza:

    http://laverdadteharalibre6.blogspot.com.es/2014/03/corria-el-ano-1808-cuando-las-tropas-de.html

    Aquí el extracto y mi opinión sobre Napoleón en ese post:



     "Siempre me han tachado de bonapartista y en parte sí lo soy. Si las diferencias potencias europeas hubiesen abrazado la causa napoleónica es muy posible que el sueño de una Europa unida fuese un hecho hace ya muchos años. Pero.... siempre a gusto del corso, claro. Y... eso no podía ser. Napoleón fue ante todo un visionario de la talla de Alejandro Magno que impuso su criterio a sangre y fuego en un anticleralismo exacerbado. Se pensaba que bajo su influjo, fuerza y poder despojaría a España de su anacrónico catolicismo y en Zaragoza se puso de manifiesto que hasta ahí no iba a llegar. España era un país con un alto peso clerical y monárquico y así nos ha ido muchas veces. Y la Guerra de la Independencia es clara muestra de ello. Una auténtica guerra civil encubierta donde estaban tipos como Goya, Floridablanca o Gaspar Melchor de Jovellanos muerto en un pueblecito llamado Puerto de Vega en Asturias. Se les tildó de afrancesados porque veían en Napoleón el progreso que necesitaba el país desdeñando por completo las castas monárquicas y religiosas que imperaban en una España atrasada y que en no poco desde entonces se precipitaría a un abismo de proporciones bíblicas. Abismo que aún a día de hoy seguimos pagando."

      "A Napoleón se le ha tildado de genocida pero no fue ni más ni menos genocida que muchos reyezuelos de la época del calibre de Fernando VII con ínfulas de grandeza y que no en vano no sabían leer ni escribir. En realidad, no fue un genocida ya que no se dirigió en contra de un grupo étnico. Fue un conquistador que impuso sus ideas, a la fuerza. Heredero de la Revolución Francesa fue un hombre de su tiempo y su tiempo fue revolucionario en lo ideológico. Decir que Francia es una superpotencia y un país muy civilizado y París es Napoleón y Napoleón es a su vez también un Brandy. Los Inválidos, la Vendomme, el Arco del Triunfo............. En un país civilizado no se le hacen monumentos a un genocida y mucho menos se le enseña con orgullo. Os imaginais un licor austríaco llamado Hitler?????."

        "Ya he dicho que fue un mafioso nacido en Córcega, Italia. De los napoleonidas salieron un Emperador, 3 reyes, una emperatriz y una reina. No dudaba en ubicar a su familia donde más le placiera. Ora en España, ora en Países Bajos o donde Dios le diese a entender. Una especie de Vito Corleone en Europa y jugando con sus designos reales e imperiales. La "familia" ante todo."