sábado, 22 de marzo de 2014

Proyecto A119 o de como bombardear la Luna con armas nucleares.


        La Historia del SigloXX ha sido una continua escalada de dislates uno tras otro. El recientemente fallecido Santiago Carrillo lo afirmó antes de morir, no obstante auguró que el XXI será peor. De 4 posibilidades si dividimos el pasado siglo en 4 partes de 25 años cada una, mi generación ha tenido el gusto de nacer en la más pacífica. Soy del año 72´y he tenido suerte pero los que nacieron en la primera mitad y no digo ya nada a principios de siglo se comieron toda la taba pero bien comida. Dos Guerras Mundiales, una Guerra Civil, una terrible Posguerra y una Guerra Fría son firme muestra de su malogrado devenir. Como siempre digo, somos hijos de nuestro tiempo. No corren buenos tiempos pero sabed que los hubo peores.

        El XX fue un siglo en el cual no en poco achaco la responsabilidad de sus disparates a  una mezcla sin control alguno del hombre dominando la máquina y poniéndola a su servicio. En su falta de experiencia aplicó esa tecnología sin ningún tipo de ética o moral y muchas veces en contra de sus semejantes. La civilización más violenta de la Historia (hablo de violenta en sentido intrínseco de la palabra) fue la romana. Pero la era de la antimoralidad fue el Siglo XX sin ningún tipo de dudas. Claro que habría que analizar lo que hubiese podido hacer Calígula con unas cuantas latas de Zyclon B. o con unas buenas bombas atómicas. Calígula o Iván IV El Terrible solo por citar dos pequeñísimos ejemplos así a vuelapluma.




            Sí, es un hongo atómico en la Luna y esto estuvo a punto de ocurrir. Fue el proyecto A119 de la NASA.

            Corría el año 1958 cuando nació un proyecto altamente secreto desarrollado por las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos. Su plan, bombardear la Luna con armas nucleares. Mal estaban las cosas entre la URSS y los Estados Unidos de América. Su carrera tanto en lo militar como en lo aeroespacial se había convertido en una batalla sin escrúpulos en las cuales los submarinos nucleares y los servicios de inteligencia formaban dos piezas clave en el devenir del resto del mundo. La URSS iba no menos descontrolada que EEUU y su carrera aeroespacial y nuclear amenazaba por ganar a la americana.

             Así las cosas en un magno intento por ganar la partida a EEUU se le ocurrió bombardear la Luna en mitad de un plenilunio iluminado nuestro satélite por el sol para así demostrar de lo que era capaz su tecnología militar. Estamos en una misión altamente secreta, solo revelada 45 años después en la cual intervendría un impenitente judío pacifista llamado Carl Sagan. Paradógico, es cierto. A Carl Sagan ya le hice un capítulo en otra entrega de este blogg donde sale bastante bien parado, por cierto.


               Kennedy dijo que pondría un hombre en la Luna, y así fue. Así las cosas los americanos reconsideraron el proyecto A119 y optaron por la vía pacífica: ganar la carrera espacial subiendo a la Luna. No obstante decir que también se abandonó el proyecto por la inseguridad que proporcionaba el mandar un cohete desde la Tierra, sencillamente podía explotar en las mismas manos de sus lanzadores a la hora de impulsarlo. Paralelamente EEUU ya estaba investigando sobre la llegada del hombre a la Luna mientras se desarrollaba el proyecto A119 y contemplaban con malos ojos la posibilidad de que sus astronautas se encontraran con radioactividad en la zona. El proyecto Apollo ganó definitivamente al A119 felizmente.


              Pero sabed que esto pudo ser una pésima realidad de la locura armamentística y nuclear de EEUU. Definitivamente EEUU ganaría en todos los sentidos. Era apoyado por todas las democracias existentes y la URSS perdió la carrera aeroespacial si bien tuvieron anteriormente tres héroes. Uno el Sputnik, otra Laika y definitivamente el más grande cosmonauta que conocieran los tiempos: El malogrado Yuri Gagarin. La KGB fue desmontada por la CIA, sencillamente antes de la caída del muro hubo un coronel de la extinta NKVD harto de ver injusticias que le pasó a Francia una lista con todos los agentes de la URSS y así cayó la KGB y el muro de Berlín. El muro de Berlín no lo tiró Juán Pablo II a la sazón polaco, sino un levantisco oficial ruso, pero eso es otra historia que posiblemente aclare en otra entrega.